Hablamos en exclusiva con los creadores de 'Dos Tumbas', la serie de Netflix: "No es el caso Marta del Castillo"

Entrevista exclusiva con el director de la miniserie de Netflix 'Dos Tumbas', Kike Maíllo, y con dos de sus creadores, Jorge Díaz y Agustín Martínez

Netflix vuelve a apostar por el thriller con 'Dos tumbas', la nueva serie creada por Carmen Mola, el seudónimo literario tras el que se esconden Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero; y dirigida por Kike Maíllo. Tras conquistar a millones de lectores con sus novelas negras, el trío de escritores se adentra ahora en el mundo audiovisual con una historia tan oscura como adictiva, que desde el primer momento no deja indiferente a nadie.

Con un reparto de primer nivel y una producción que busca atrapar desde el primer fotograma, 'Dos tumbas' se perfila como uno de los grandes estrenos de la temporada. Álvaro Morte encabeza esta súper producción en la que se 'reencuentra' con Hovik Heuchkerian y Kiti Mánver, tras haber coincidido en 'La Casa de Papel', con sus papeles de El Profesor, Bogotá y Mariví, la madre de Lisboa. Además, nos ha revelado cómo ha sido su papel en 'Berlín', el spin-off.

Ambientada en escenarios que van de la España rural, en localizaciones como Frigiliana o Nerja, a inquietantes rincones urbanos, 'Dos tumbas' promete el sello inconfundible de Carmen Mola: giros inesperados, tensión creciente y personajes que se mueven en el filo entre el bien y el mal. La serie arranca con una desaparición que destapa secretos enterrados durante años. De todo ello y lo que no se ve hemos hablado con el director de la serie y con dos de sus creadores, Jorge Díaz y Agustín Martínez.


¿Qué os inspira para hacer esta historia?, ¿de dónde viene la idea?

AGUSTÍN - Pues esta historia surge de Toni Carrizosa y de Verónica San Juan, que son los productores de la serie. Ellos tenían una idea y una experiencia personal que tiene algo que ver con lo que sucede en la serie, sin crímenes de por medio, pero tiene algo que ver. Y contactan conmigo primero y hablamos un poco sobre la historia y hay un concepto dentro de la serie que me parece súper interesante, que es colocar a una mujer de 70 años como protagonista de un thriller y de un thriller además muy violento. Y ahí viene luego Jorge Díaz y Antonio Mercero, que somos como las tres patas de Carmen Mola y empezamos a desarrollar toda la historia. A mí lo que me atrapa sobre todo es eso, la idea de, por un lado, construir una miniserie de solo tres capítulos, que no es un formato habitual, y por otro, el personaje central de la historia.

No estamos acostumbrados a ver a una protagonista de 70 años llevar las riendas de la investigación de un crimen por su cuenta. ¿Por qué decidisteis esto?

JORGE - Porque es un tema que siempre nos ha llamado la atención, incluso en nuestras novelas, eso de que la mujer desaparece a cierta edad y ya no existe en la ficción. Parece que: "Ya has cumplido 40 y ya estás fuera". Sin embargo, pensamos que puedes seguir diciendo muchas cosas, mucho tiempo. Por eso en nuestras novelas la protagonista tiene 50. Por eso aquí tiene 70. Nos parece que hay que reivindicar que la mujer no acaba con 40 años, sino que sigue toda la vida y, sobre todo, que esa violencia que a nosotros nos gusta, que se va pasando en contrastes, no solo en el contraste de la luz y la oscuridad, pero también de la abuela bondadosa que te imaginas y que puede ser capaz de hacer cosas verdaderamente estremecedoras.

Sin hacer spoilers, hay una escena en la que empatizas mucho con ella, porque puede ser la abuela de cualquiera, pero de repente se le va la cabeza y digamos que sus clases de piano tornan en ... ¿Cómo lo ha trabajado esto Kiti?

KIKE - Teníamos muy claro que Kiti tenía que ser la protagonista, casi a la vez que está sucediendo la escritura de la serie, es una actriz que nos fascina. Hay muy pocas oportunidades, como antes comentaban ellos, de que actrices de determinada edad puedan llevar a cabo protagonistas, pero protagonistas con, además, tanta carga, dilema personal, pues es muy difícil.

Y Kiti estaba encantada, se ha lanzado como una loca y, esencialmente, trabajamos sobre dos vectores, uno que tiene que ver con mostrar esa cercanía, ese amor por su nieta, que es una cosa que es bastante fácil de trabajar, porque todos nosotros tenemos lazos emocionales con alguien muy potentes, y por otro lado, que lo más extraño es hasta dónde eres capaz de llevar a cabo o llegar por defender ese amor y por defender la lealtad con esa relación.

Y ahí es donde sí que trabajamos el nivel de dolor, de violencia y cómo hay una progresión hacia la oscuridad. Es decir, todo esto nace de un lugar más o menos blanco, que tiene que ver con el amor por alguien, pero va entrando en una zona oscura.

La venganza es uno también de los vectores. ¿Qué creéis que a Kiti le ha podido haber costado más?

KIKE - No te diría que le ha costado más, porque lo que sí que tiene Kiti es esta cosa de la fuerza. Yo creo que el papel es un papel de absoluto..., está demasiado transitado el concepto, pero de absoluto empoderamiento, tiene mucha fuerza, y ella, de per se, es una mujer que por un objetivo puede llegar muy lejos, y esa fuerza es de la que queríamos hablar. En este caso, por ejemplo, coaliciona con gente que tiene que ver con la mafia o que están en un lugar paralelo o fuera de la ley, pero es que si no hubiera encontrado ese personaje hubiera sido de otra manera y su personaje hubiera conseguido acometer la venganza.

¿Cómo ha trabajado Álvaro Morte el acento?

KIKE - Pues él es cordobés. Mi familia es cordobesa y un día, empezando con los primeros ensayos, le dije: "Es raro porque no tienes absolutamente ningún resquicio de acento andaluz, y me he enterado, o sea, leyendo tu biografía, que eres andaluz". Y yo estaba buscando a ver si había algo de aterrizaje en tierra del personaje, en tierra andaluza, ya que estaba pasando todo en Málaga, y entonces me empezó a hacer acentos y es que hizo siete acentos distintos, pero hay uno que es el cordobés puro que yo siento muy familiar y que me lleva a un mundo muy entregado, muy de corazón, muy leal por un lado y muy despiadado por el otro. El acento es suyo, no está doblado.

En cuanto al tema de las desapariciones, a mí me vino a la cabeza el tema de Alcásser, porque además en ese momento también se dieron todo tipo de hipótesis y teorías... ¿cómo decidisteis el destino de estas dos chicas protagonistas?

AGUSTÍN - No está basado en ningún caso concreto. Esto no es coger Alcásser y darle una vuelta, no es Marta del Castillo. Hay un montón de casos a nuestro alrededor y hay casos en España y en Estados Unidos. Nos interesaba sobre todo cómo cae una bomba. Sí que hay una cosa que es importante y es que es una historia que no tiene un cierre definitivo, que necesitas encontrar a un culpable. Sabes que puedes imaginar qué ha sucedido, aparecen como pistas a lo largo de la serie y se solucionan algunos cabos sueltos, pero necesitas a un culpable. Ese es el gran dilema de la serie. Yo en esto pensaba que es un poco como cuando los pescadores mueren en alta mar, que hasta que no encuentras el cuerpo, hasta que alguien no te explica qué es lo que ha pasado, no puedes cerrar el duelo. Y eso es lo que tiene Isabel metido dentro. Tiene como este duelo abierto que necesita tener un punto final.

Es una de las grandes necesidades del personaje. Y ahí, ante la falta de respuestas que la Guardia Civil no consigue darle solución, la explosión en medios también del tema, que también le afecta mucho, eso la va impulsando en un camino de venganza, pero no es solo un camino de venganza, es un camino de encontrar una respuesta a lo que ha pasado, a cierto sentido, a una desgracia tan grande. Y eso es lo que nos interesaba de toda esta historia.

Cuando mezcláis este universo con la televisión y algún que otro presentador, ¿queríais añadir alguna otra capa?

JORGE - Yo creo que no se trata de eso. Cuando nos planteamos una desaparición, aunque no nos estemos fijando en nada, todos tenemos como ideas que hay fiestas, que hay mafias, que hay gente que se aprovecha, y entonces no creo que lo quisiéramos hacer exactamente para criticar un medio, simplemente era una de las posibilidades que había y nos pareció atractiva, porque nos pareció que todo ese juego de ver al personaje relacionado con la historia, pero también ver al personaje en la tele... nos parecía que podía funcionar. Pero en ningún momento estábamos queriendo criticar la televisión, porque hay más crítica, por ejemplo, a las redes sociales, que culpabilizan no sólo a una persona sino a todo su entorno. Yo creo que no hemos querido centrarnos en la televisión, simplemente era la forma de representarlo.

AGUSTÍN - Yo creo que hay una cosa interesante que ha hecho muy bien con el casting y el curro que hay, que es el contraste en los personajes, que son personajes muy contrastados. Entonces pasa con Isabel, pasa con este presentador de televisión, pasa con Rafael, que es un personaje muy malo pero muy emocional también. Al mismo tiempo pasa con Antonio, el personaje de Hovik, que físicamente tienes ahí a una mole que impone mucho y es muy emocional también y es muy frágil. Entonces, en esta búsqueda de contrastes dentro de los personajes, uno de los contrastes es encontrarte con un personaje que forma parte de tu vida diaria, que es familiar, porque está siempre la televisión y luego desempeña un papel importante en la historia.

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Sobre la firma

Jorge Neila

Las del periodista son las verdades humildes de los hechos de cada día.

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