A estas alturas no podemos negar la relevancia que ha tenido 'Stranger Things' ya no solo en el mundo de las series, sino como evento cultural. Fue la causante de ese resurgir de nostalgia ochentera (que ya intentara J.J. Abrams con su muy reivindicable 'Super8') que tanto se ha instalado en nuestra sociedad en la última década. Y su primera temporada sigue siendo una clase magistral de lenguaje audiovisual. Pero según fueron avanzando las temporadas, también fue creciendo su fama, y se convirtió en un monstruo que terminó por devorarse a sí mismo. Ahora nos llega ese desenlace tan largamente esperado este 1 de enero, y las expectativas estaban por las nubes.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Casi diez años y cinco temporadas mediante. Algunas más irregulares, como la critica segunda temporada. Otras que recuperaban la esencia de serie-evento, al confiar mucho en sus protagonistas, como es la cuarta temporada. Pero los años entre episodios han hecho un poco de daño a la narrativa de una serie que nunca pidió ser tan grande. Porque todo iba de un grupo de niños inadaptados que se dedicaban a jugar partidas de 'Dragones y Mazmorras'. Todo fue aumentando en escala hasta llegar a la mastodóntica quinta y última temporada.
¿Cuál es el problema? Que, por el camino, los hermanos Duffer, creadores de la serie, han olvidado el ADN de su propia historia. Han dejado atrás los elementos que hicieron grande a 'Stranger Things'. Y precisamente era esa mezcla de drama familiar con terror cósmico y niños enfrentándose a la oscuridad como metáfora de su paso a la madurez. Esta quinta temporada ha sido la más irregular de todas. Primero por su ingente cantidad de personajes. Aquí nadie quiere faltar a la fiesta, y el problema es que hay escenas en las que hay demasiadas personas que no aportan nada a lo que está pasando.
El corazón de 'Stranger Things' es Once, junto a Mike, Will, Lucas y Dustin. Pero aquí están continuamente acompañados por el resto de personajes que se han ido sumando temporada tras temporada, y no nos dan ningún momento de ellos cinco. Al igual que Joyce, a la que da vida Winona Ryder. Protagonista en las primeras temporadas, aquí se ve relegada a mera comparsa del grupo. Y eso resiente el conjunto. Al igual que esa sensación de no avanzar. La trama se estanca y solo vemos a los personajes haciendo planes sobre planes sobre más planes.
Los hermanos Duffer crearon una buena serie, pero no son buenos guionistas. Han querido crear demasiado lore totalmente innecesario para el Mundo del Revés. Lo que era una versión oscura y adulterada de nuestro mundo ha cambiado demasiadas veces de origen. Sobre todo por la insistencia de meter a un villano casi humano en la ecuación. Estamos hablando de Vecna/Henry Creel, quizá el fallo más gordo de la serie, aunque su intérprete, Jamie Campbell Bower, sea de los pocos que actúa realmente en este final.

Llegamos a este desenlace con todo el equipo buscando derrotar a Vecna y al Azota Mentes de una vez por todas. Después de descubrir que su plan es usar a los niños para atraer el Abismo a nuestro mundo y así unir los dos, destruyendo todo a su paso, saben que tienen que pararlo. Once, junto a su hermana Kali, deben matar a Vecna. Y el resto del grupo, volar por los aires el Mundo del Revés, que es el puente entre el Abismo y nuestro planeta, para que no haya ese apocalipsis tan temido.
Todos tienen sus momentos de brillar (porque el episodio dura dos horas), y es el mejor episodio de toda la quinta temporada (que tampoco es decir mucho). Y su segunda hora es bastante satisfactoria. Después de que Once, Kali y Max consigan rescatar a los niños de Vecna, estos huyen con la ayuda de Holly. Pero Vecna/Henry acaba por entrar en la cueva donde se refugió Max toda la temporada, enfrentándose a sus demonios: un hombre al que mató cuando era pequeño, y que llevaba un maletín con una misteriosa piedra que le conectó con el Azota Mentes.

Al separar a los niños del hechizo de Vecna, el Abismo y nuestra Tierra se salvan de juntarse, y todo nuestro grupo de héroes suben al Abismo para enfrentarse tanto al Azota Mentes como a Vecna. Toda esta parte es el resultado de la 'marvelización' del entretenimiento actual. Nada queda ya de la serie que nos enamoró en la primera temporada. Esto es otra cosa. No quiere decir que sea mala, pero es otra cosa. Al menos Joyce se permite el lujo de cercenar la cabeza de Vecna (es bastante satisfactorio para la audiencia) aunque deja muchas preguntas sin respuesta como, por ejemplo, si Will es parte de la mente colmena y siente lo que siente Vecna, ¿por qué no muere junto a él?
Tras la derrota del villano final, vuelven a la Tierra para encontrarse con el ejército queriendo detener a Once, pero esta ya había decidido quedarse atrás y desaparecer junto al Mundo del Revés (Hopper y Murray han detonado bombas justo en el punto crítico de dicho mundo para que desaparezca por completo), algo que prometió a su hermana Kali. Así nunca más podrán usarla para fines militares o de gente poderosa. Mete en su mente a Mike y se despiden muy amargamente… con Finn Wolfhard dando la peor interpretación de su historia en la serie.
Y, tras la supuesta muerte de Once, 'Stranger Things' da un salto hacia delante de 18 meses, y esa es la mejor parte del capítulo. Podemos ver que todo el grupo se gradúa (incluso Max, pese a haber estado en coma casi dos años y haber faltado a todas las clases). Steve se convierte en profesor del instituto de Hawkins, mientras que Jonathan irá a estudiar Cine en New York, acompañado de su hermano Will, al que vemos en un bar de Manhattan con novio (fans del shippeo Byler saldrán decepcionados). También vemos a Dustin convirtiéndose en un ratón de biblioteca y continuando su amistad con Steve. Nancy ficha por el periódico The Herald, y Hopper y Joyce por fin tienen su historia de amor, al igual que Lucas y Max.

En esa última secuencia, asistimos a una última partida de rol entre los cuatro protagonistas, junto a Max, y ahí Mike les cuenta que cree que Once fingió su muerte, y en esa imaginación vemos a Once en Islandia, empezando una nueva vida. Los hermanos Duffer han dejado caer que podría ser verdad que estuviera viva, pero ya sabemos. En estos días, ya nadie confirma nada.
En definitiva, pese a dejar multitud de respuestas sin resolver y agujeros de guion, y con una temporada totalmente nefasta, 'Stranger Things' consigue levantar el vuelo en un último episodio que nos deja un sabor agridulce en la boca. Pero que, al menos, nos da un desenlace sin dejar cabos sueltos. Y eso hoy en día es suficiente.
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Sobre la firma
Desde pequeño, siempre he amado escribir por encima de todas las cosas, y por suerte (y con mucho trabajo), estoy cumpliendo mi sueño día tras día. No solo escribiendo y publicando libros (el último, 'El día después de todos' con Penguin Random House), sino escribiendo ahora en El Televisero sobre cine y series.




