Elena Rivera confiesa en exclusiva cómo se ha preparado para ser la abogada con TOC de 'Perdiendo el juicio'

Hablamos con la actriz Elena Rivera sobre 'Perdiendo el juicio', la nueva serie que protagoniza en Atresmedia y en la que interpreta a una abogada con TOC

'Perdiendo el juicio' es la nueva serie protagonizada por la actriz Elena Rivera, y ha sido uno de los grandes atractivos del Festival de Málaga. Este nuevo drama judicial de Atresmedia nos sumerge en el mundo de la abogacía, donde nada es como parece.

La trama sigue a una joven abogada que en uno de los juicios más importantes de su carrera sufre un ataque de trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y se ve envuelta en un caso que la llevará a cuestionar todo lo que creía saber sobre la justicia y la verdad. Con un ritmo trepidante y giros inesperados, 'Perdiendo el juicio' nos mantiene al borde de nuestro asiento, ansiosos por descubrir cómo resolverá Amanda Torres cada uno de los casos que se plantean episodicamente.

En el Festival de Málaga, al que se desplazó El Televisero, la serie que se ha estrenado este domingo en la plataforma Atresplayer ha recibido una cálida acogida por parte del público y la crítica, destacando la brillante interpretación de Elena Rivera y la originalidad de la trama. Con la actriz de grandes series como 'Alba' o 'Cuéntame' hemos hablado en exclusiva de este nuevo proyecto.

¿Has perdido el juicio durante el rodaje?

No, no, no. Imagínate, ¿te imaginas? No, no, no. Bien.

¿No te ha pasado alguna vez que te hayas metido mucho en el personaje y te lo llevas a casa, incluso?

No, a ver, aquí lo que me llevaba era mucho estudio, tenía que estudiar muchísimo porque al final una abogada no puede dudar en nada y es una tía tan directa y que es siempre la número uno y había algo de no dudar, entonces tenía que estudiar bastante y tener todo muy claro para lanzar las intenciones con fuerza.

Claro, cuéntanos un poquito tu personaje para que la gente se vaya ubicando. Se llama Amanda Torres.

Sí, Amanda Torres es una abogada de éxito, una tía que es la número uno. De los bufetes grandes. Sí, ella ha montado su propia firma de abogados con su marido, que luego pasa a ser exmarido. Y rival. Pero bueno, muestra sobre todo esta forma que tenemos de vivir un poco hoy en día, de ir tan rápido a todo, de intentar llegar a todo, de tener una presión que te pones tú misma y que te pone también la sociedad de cumplir con unas expectativas. Entonces, ella parecía que podía con todo y que sí, que gana todos los casos y todos los bufetes le tienen miedo de: "Dios mío, esta tía es un tiburón", pero hay un momento donde la ansiedad le dice: "ya está, no puedo más, hasta aquí". Y necesita parar, necesita aislarse, tomar un tiempo y cuando vuelve, como el brote que le dio fue en mitad de un juicio, el sector ya la tienen como: "No nos podemos fiar de esta mujer. Esta es un poco la apestada de la loca". Y también muestra esa cosa de que no están bien vistas todavía las enfermedades relacionadas con salud mental, que eso no se muestra de una forma planfletaria, ni muchísimo menos, porque esta serie además no trata de eso, pero son mensajes que están por debajo y que yo creo que también era muy interesante a la hora de abordarlo.

Hemos visto en el tráiler que Amanda quiere que esté todo ajustado al milímetro. ¿Tú que te llevas de este personaje?

Ah, no, no, no. Bueno, a ver, yo soy muy ordenada, eso sí, también, y maniática de la limpieza, pero no llego a eso. Los días después del rodaje, como fue muy intenso, de estar todo el rato todos los días grabando y grabando, había algo en mí que me hacía colocar algo... "¿Qué hago? No, Elena, por favor. Ya, olvídate. Nuevo proyecto, ya está, fin".

No sé si tenías antes contacto con el mundo de la abogacía o conoces a alguien, pero ¿qué es lo que más te ha sorprendido de este mundo, de esta profesión?

Pues a ver, sobre todo, conforme nosotros también lo hemos encarado, es que no dejan de ser también personas humanas, que parece que siempre están ahí con la careta del abogado. Hay de todo, por supuesto, pero aquí se mostraba este mundo de la élite y de que hay veces que Amanda ni miraba a según qué bufete de abogados. Ella iba a ganar y ya está. Y claro, aquí se da la vuelta cuando a ella le da este brote y tiene su trastorno obsesivo-compulsivo, necesita que le ayuden y ahí es cuando, de alguna forma, es una lección de vida para ella esto y se ha intentado mostrar eso, como esa humanidad de los personajes.

Pero incluso hasta con el personaje de César (Miquel Fernández), que sigue estando en esa élite, pero a la vez sufre cuando la ve a ella, que sufre también. En el propio juzgado, en la sala de juicios, muchas veces cada uno está defendiendo a su cliente, pero por debajo, aunque están diciendo cosas muy técnicas y muy de la abogacía, se nota que se miran y hay otras cosas por debajo. Todo eso es como que nosotros, como actores, hemos intentado trabajar eso, que son personas humanas y que hasta en mitad de un juicio pueden estar hasta lanzándose pullas personales.

¿Qué tipo de abogada sería Elena Rivera en la vida real? ¿Sería parecida a Amanda?

No. A ver, no, pero esa cosa de ser tan honesta luego y la moralidad por delante, sí, eso sí, porque yo para eso también intento ser muy leal y muy honesta en mi vida con mi gente, mis amigos, mi familia. En ese sentido me encontraba bastante identificada cuando choca tanto luego con el personaje de Gabriel, que él es más del pasilleo, cojo aquí, hacemos un apaño y así no hay juicio, pero todos salimos ganando. Y yo, como Elena, había veces que decía: ¿tú llegarías al final? Y sí, porque había algo de "el fin no justifica los medios no, no, esto no es así". Sí, en ese sentido sí, yo eso creo que iría muy de la mano con ella.

Y algo además que los abogados y las actrices en tu caso tenéis es que no juzgáis a quien defendéis o a quien interpretáis. ¿Te ha pasado alguna vez? ¿Cuál es el personaje de toda tu carrera que más te haya costado justificar o explicar?

El que hice para la serie 'La Verdad', Paula García, esa mentía como una bellaca porque se hacía pasar por una persona que no era, era una impostora, pero luego no dejaba de ser una víctima que lo que buscaba era que la quisiera una familia, pero al principio, hasta que eso se descubre, bueno, era una tía que a mí sí, claro, yo lo disfrutaba mucho para el trabajo de actriz. Hay muchas cosas donde rascar y se disfruta, pero a la vez es como madre mía, hay que tener un cuajo para hacerlo... Si eso fuera real, hay que valer de meterte en una casa, en una familia y mentir a todo el mundo de que eres una niña que desapareció y te estás haciendo pasar por la hija de esa mujer.

Claro, ¿y tú como abogada sí que defenderías a cualquier persona, incluso a un asesino, a un pederasta, a un violador?

Interpretar sí, pero defender... Pero en la vida real no lo sé. Yo siempre he pensado que es un dilema. Yo creo que o tienes desarrollado eso innato de que quieras ser abogada y eso lo entiendas desde el minuto uno o cuesta, a mí me cuesta, porque tengo amigos y gente que se dedica a esto y es un debate que yo siempre pongo sobre la mesa. Digo, pero vamos a ver, ¿y esto? ¿Cómo lo hacéis? No sé, a mí me costaría un poco.

Si a Amanda Torres le llegase Karina de 'Cuéntame' al bufete, ¿con qué caso crees que le llegaría. ¿De qué la tendría que defender?

Pues mira, de tantas cosas... porque a Karina le ha pasado de todo tantos años. Seguro que por algo de su hija Olivia o de Carlos, porque ella no se metería en ningún problema pero si defendería a todos los demás.

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Sobre la firma

Jorge Neila

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