Adaptar películas de éxito a formato serie no es algo nuevo a estas alturas. Ya lo hemos visto en otras ocasiones, como 'Los sin nombre', 'Perdiendo el norte' o la confirmada 'Tesis'. El salto de la gran pantalla a la pequeña siempre ayuda a explorar otras vertientes que, por tiempo, no han podido explorarse en un largometraje. O cambios en la propia estructura de la historia, que la hacen diferente, sin perder el encanto original. El más nuevo ejemplo de esta estrategia la tenemos en 'Padre no hay más que uno, la serie', que llega este 25 de enero a Atresplayer.
La saga de películas más taquillera del cine español en los últimos años, 'Padre no hay más que uno', tiene un creador omnipotente: Santiago Segura. Después de hacerse un nombre con un humor más zafio y chabacano con 'Torrente', el actor y director decidió reconvertirse a un tipo de cine que el nuevo público pudiera aceptarlo. Mejor hacer un humor más blanco, más familiar. Y, al ver que funcionó muy bien en taquilla, creó una reacción en cadena que ha afectado a todo nuestro cine. Ahí están muchos ejemplos, como 'A todo tren', 'Los García', o incluso la más nueva 'Abuela tremenda'.
Inés de León, directora de, precisamente, la secuela de 'A todo tren', se ha echado a las espaldas el proyecto de adaptar a serie la saga de Segura, y ha salido airosa, pero no tanto como podríamos esperar. 'Padre no hay más que uno, la serie', nos presenta a otra familia diferente a la de las películas, aunque sabemos que pasa en el mismo universo. Porque las madres en el colegio siguen confiando sus agendas a la app Conchy, que creaba el personaje de Santiago Segura. De hecho, la madre de la familia protagonista entra a trabajar en la empresa que desarrolla la app.
Aquí nos encontramos a Helena y Mateo Vichu (apellido portugués que traerá de cabeza al patriarca de la familia), y sus cinco hijos. Cada uno con una personalidad diferente (aunque bastante clichés). Gracias a ese nuevo trabajo, deciden cambiar de casa y de ciudad, pese a la reticencia de los hijos, que tratarán por todos los medios de sabotear la mudanza, cueste lo que cuesta. Quizá ese es el punto más divertido de la serie, cuando los niños se unen para hacer trastadas.
También produce mucha curiosidad ver cómo se desarrollan en ese nuevo ambiente, en esa nueva casa, en ese nuevo colegio. Pero, salvo eso, la ficción al final acaba siendo un producto bastante hueco y vacío. Porque el humor, muy blanco e inofensivo, no acaba de funcionar. Bien por un problema del guion, que no acaba de dar con la tecla para crear situaciones lo suficientemente divertidas. Bien por la dirección de actores. La historia recae mucho sobre sus protagonistas infantiles, pero ninguno de ellos acaba de conectar con la audiencia. Todo se queda en la superficie.
Misma suerte corren los protagonistas adultos, pese a los esfuerzos tanto de Daniel Pérez Prada como de Mariam Hernández. Sí que se agradece que se le dé una vuelta de tuerca a lo presentado en las películas. Aquí no estamos ante un padre incompetente, sino todo lo contrario. Un padre demasiado presente, que precisamente por eso, acaba metiendo la pata más de una vez.

"La serie es nueva, quiero decir, es como si partiéramos, no voy a decir de cero, porque el universo es el mismo y evidentemente se llama 'Padre no hay más que uno' por algo. Pero, honestamente, el tono, el formato, personajes, todo es nuevo. Creo que es una serie que no tenemos ahora mismo en el panorama audiovisual o en la oferta de plataformas en España. Y en ese sentido queremos ser pioneros y abrir esa puerta", comentó el propio Pérez Prada en una entrevista para Diez Minutos.
Y tiene razón. No hay una serie similar actualmente en España. Aunque ya se ha hecho este tipo de ficciones familiares, cuando la televisión en abierto era líder, y ese tipo de productos se atrevían a mucho más. Porque no vale la excusa de ser una "serie familiar" para darnos un producto blando y sin sal, en la que faltan conflictos reales, o alguna evolución mínima de personaje. Algo que sí pasaba en la saga de 'Padre no hay más que uno'. Sobre todo, en la primera entrega. Aquí volvemos a ver al padre bonachón que dice "no te chives a mamá" como si la madre fuera una especie de ogro que solo se encarga de echar broncas y dar malas noticias.
Ese aspecto tan manido se vuelve a poner sobre la mesa, y merma mucho a la ficción. Al igual que un reparto un poco perdido, que no acaba de entender muy bien su papel en el conjunto total. Porque es que, por momentos, parece una serie infantil que no tiene mucho más que ofrecer, aunque al menos deje atrás el humor más rancio de las últimas entregas cinematográficas. Pero todo suena a oportunidad perdida, al menos los tres primeros capítulos que hemos podido ver la prensa especializada. Quizá falte algo más de mala leche, algo más de riesgo para que 'Padre no hay más que uno, la serie' pueda llegar a buen puerto, y crear una saga tan exitosa como la que hemos podido ver en salas de cine.
De qué va 'Padre no hay más que uno, la serie'
Helena y Mateo son un matrimonio con cinco hijos. Cuando a Helena le ofrecen el trabajo de su vida en la app Conchy, toda la familia decide mudarse. Mateo, con más confianza que sentido común, deja de lado su carrera para encargarse del cuidado de sus hijos, convencido de que "esto no puede ser tan difícil" pero pronto descubrirá que lo es, y mucho. Mientras Helena intenta brillar en su nueva empresa, sus hijos, descontentos con la mudanza, se organizan para sabotear este cambio de vida y poder volver a su antigua ciudad.
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Sobre la firma
Desde pequeño, siempre he amado escribir por encima de todas las cosas, y por suerte (y con mucho trabajo), estoy cumpliendo mi sueño día tras día. No solo escribiendo y publicando libros (el último, 'El día después de todos' con Penguin Random House), sino escribiendo ahora en El Televisero sobre cine y series.




