'Barrio Esperanza' reivindica la educación pública en RTVE, con rasgos de 'Compañeros' y un gran punto a favor

Crítica de la serie 'Barrio Esperanza', que se estrena este domingo en La 1 de RTVE, con el reto de volver a reunir a un público familiar en la televisión en abierto poniendo el foco en la desigualdades en torno a un colegio público

Mariona Terés, protagonista de 'Barrio Esperanza'
Mariona Terés, protagonista de 'Barrio Esperanza' | Montaje El Televisero

'Barrio Esperanza' es la nueva serie familiar que se estrena en abierto este domingo 19 de abril a La 1 y RTVE Play. Y, tras su lanzamiento con doble capítulo, seguirá emitiéndose los miércoles justo después de 'La Revuelta' de David Broncano. Iván Escobar, creador y guionista, junto a Antonio Sánchez, son los responsables de esta nueva ficción de TVE producida por Globomedia que busca volver a unir a las familias delante de la televisión, algo harto complicado debido al auge de las plataformas de streaming y a las redes sociales como TikTok. Pero todo es posible, sobre todo con propuestas como esta.

Mariona Terés da vida a Esperanza, una ex-convicta que ha pasado 8 años en prisión, y que como reinserción en nuestra sociedad, acaba como profesora en un colegio público. Por supuesto que sus compañeros van a mirarla con recelo al principio. Porque claro, los prejuicios no son pocos con respecto a la gente que ha estado en la cárcel. Y, aunque el director, al que da vida Alejo Sauras, parece no tener ningún problema, no es del todo cierto cuando la serie comienza a indagar en las motivaciones de cada personaje.

Es cierto que 'Barrio Esperanza' empieza de una manera un tanto anticuada, con una iluminación muy propia de 'plató Mediaset', y que parece hecha en otra época. Su protagonista Mariona Terés no parece muy cómoda al principio con su personaje, como si no tuviera claro si está ante una comedia o un drama. Pero poco a poco va cogiéndole el punto a su Esperanza. Es verdad que, al haber visto solo un episodio, no podemos valorar la evolución de la ficción, pero hacia el final del primer episodio (bastante emotivo, pero un poco con calzador), ya se ha hecho una con su personaje, y eso es lo que tirará de la serie hacia delante.

Lo que realmente aporta a 'Barrio Esperanza' es su plantel de secundarios

Pero lo que realmente aporta esta ficción de TVE es en su plantel de secundarios. Al ya mencionado Alejo Sauras, divertidísimo, nos encontramos con un Mariano Peña que, aunque recuerda a su Mauricio Colmenero de 'Aída', sabe bajarle un par de revoluciones y hacer que su personaje de jefe de estudios sea amigable, y nos caiga bien pese a algunos comentarios un tanto desafortunados. Su relación con el resto de profesores es el gran punto a favor de la serie.

Ahí nos encontramos también a Ruth Núñez (sí, la protagonista de 'Yo soy Bea'), que regresa a las aulas tras su paso por 'Compañeros', hace ya más de 20 años. Ahora interpretando a la cocinera del centro. También nos encontramos a un recuperado Guillermo Campra, que brilla como el profesor de Educación Física, aunque todavía no tiene un peso grande en la trama. O Ana Jara y Laura de la Uz.

'Barrio Esperanza' es una serie de esas que ya no se hacen. Porque… ¿hace cuánto no vemos una ficción en abierto que transcurra en un colegio público? Salvo excepciones como 'Ser o no ser' (también de RTVE pero emitida en su plataforma) o la catalana 'Merlí', no hay muchos más ejemplos en los últimos años (y estas mencionadas ya tienen un tiempo). Así que es de celebrar que vuelva una serie así, con un toque social, defendiendo la Educación Pública, que nunca está de más, y con un aire a sitcom noventera pero pasada por el filtro de la actualidad. Y es que necesitamos más series como esta, con ganas de hacer las cosas bien, y de aportar algo al discurso actual político, sin buscar confrontaciones continuas.

Los protagonistas de 'Barrio Esperanza'.

La serie de TVE es más cercana al espíritu de 'Compañeros' que al de 'Física o Química'. Y lo novedoso es que aquí son los profesores los que están en el centro de la trama. Algo así como hace 'Abbott Elementary' en Disney Plus, pero sin esa comedia irreverente o miradas a cámara que rompen la cuarta pared. 'Barrio Esperanza' juega en una liga diferente: en la cercana, en la costumbrista, en la familiar. 

Sí que es verdad que el guion flojea en varias ocasiones, sobre todo alrededor de los diálogos de la propia Esperanza. Falta naturalidad en su personaje, y se nota mucho la diferencia cuando comparte plano con Mariano Peña, que se come a cualquier intérprete con el que tenga diálogo o escena compartida. Pero es un piloto, y esos siempre sirven para medir tiempos, para probar cosas y para establecer el tono.

El personaje de Esperanza da clases a niños de Primaria, lo que también aporta algo diferente porque en este tipo de historias suelen ser más clases de Secundaria o adolescentes problemáticos. Pero 'Barrio Esperanza' no busca eso. De hecho, los problemas los encuentran fuera los propios profesores. En este caso, Esperanza, con su ligue en el bar de toda la vida (al que da vida Carlos Librado) o con su madre, a la que interpreta una enorme Carmen Balagué, quizá una de las tramas más interesantes a explorar de toda la serie.

En definitiva, 'Barrio Esperanza' no va a reinventar la rueda ni mucho menos. Pero es una ficción española que busca un punto de vista original a este tipo de propuestas, y que al final simplemente traslada una historia familiar y entretenida. Quizá peque de inofensiva de más, pero quién sabe cómo crecerá en sus siguientes episodios. De elaborar unos guiones mejores y más 'cocinados', podría ser una serie muy interesante de seguir. 

De qué va 'Barrio Esperanza'

Esperanza se pasó media vida equivocándose. Se equivocó de novio, de compañías y, sobre todo, se equivocó al intentar pasar cuatro kilos de droga por la aduana de un aeropuerto. A consecuencia de sus errores visitó varios Centros Penitenciarios. Sin embargo, en su última condena, por fin, decidió cambiar de vida. Volver al principio. Retomar su sueño: ser maestra.

En la cárcel se sacó la carrera de Magisterio con premio fin de carrera y, aparte de dar clase a sus propias compañeras de módulo, consiguió aprobar la oposición para impartir clase en un colegio público. ¿Será cierto que la vida da segundas oportunidades? Esperanza no se engaña. Sabe que le ha fallado a mucha gente. Pero ahora es distinto. Ahora está dispuesta a perseguir su sueño.

Por eso, cuando sale de la cárcel y se planta en el CEIP Barrio Esperanza, le da igual que sus alumnos hablen diez idiomas distintos; no le importa que el resto de los profesores/as la miren como una delincuente; tampoco puede evitar que el AMPA de padres y madres recoja firmas para trasladarla a otro centro. Lo que a ella le importa realmente es ayudar a todas esas “Esperanzas niñas” que corren y juegan por el patio. Que tienen sueños, anhelos y miedos. Como los tuvo ella. Y que, llegado el caso, tengan las armas necesarias para escoger un camino diferente al que ella tomó.

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Sobre la firma

Juan Arcones

Desde pequeño, siempre he amado escribir por encima de todas las cosas, y por suerte (y con mucho trabajo), estoy cumpliendo mi sueño día tras día. No solo escribiendo y publicando libros (el último, 'El día después de todos' con Penguin Random House), sino escribiendo ahora en El Televisero sobre cine y series.

Más Información

Imagen del capítulo 3 de 'Barrio Esperanza'
La actriz Mariona Terés, en los exteriores del IES Dámaso Alonso en el rodaje de 'Barrio Esperanza'