Ana Milán vuelve a Mediaset y vuelve a Cuatro quince años después de presentar la versión femenina de 'Caiga quién caiga'. La actriz y presentadora se pone al frente desde este miércoles de 'Ex. La vida después', un formato producido por Vodevil TV ('Todo es mentira') que es una evolución del 'Viajando con Chester' de Risto Mejide.
Es mucho más que un formato de entrevistas al uso. Es un programa de conversación, de escuchar y de ser escuchado, de huir del ruido y de mucha verdad y emoción sin ningún tipo de filtro. Cada entrega invita a sus protagonistas a detenerse en ese instante que cambió su vida para siempre y a reflexionar sobre el camino recorrido desde entonces.
En la primera entrega que Cuatro emite este miércoles a partir de las 23:00 horas, Ana Milán se sentará junto a Rosalía en una nave situada en el Cerro del Tío Pío, uno de los lugares vinculados al origen del flamenco en la capital, para reflexionar con la cantante sobre la fe. Y posteriormente, se colará en casa de Isabel Preysler para conversar con Tamara Falcó sobre la espiritualidad.
En El Televisero pudimos hablar con Ana Milán, que se muestra entusiasmada ante este regalo que le ha dado la vida, y deja claro el por qué cree que los famosos se han atrevido a sentarse con ella y a mostrarles el alma y es que es alguien que no juzga y que sabe escuchar. Además, la actriz nos confiesa qué proyecto de su carrera volvería a hacer y no tiene reparos al cuestionar el título del programa dejando claro que le quitaría el prefijo 'Ex'.
Ana, ¿Cómo te llegó la propuesta para presentar 'Ex. la vida después'? ¿Y te costó aceptarla?
Cero. Aníbal Ruiz (Director general de Vodevil TV) llama a mi representante y entonces mi repre me llama y me dice han ofrecido esto, desayunemos y yo ya tenía toda la información necesaria. Yo hacía mucho tiempo que estaba persiguiendo esto. Verdaderamente, con 'La vida después' cumplo un sueño: el sueño de poder charlar en calma sobre la vida.
¿Por qué crees que todos estos famosos se han prestado a contar cosas tan personales, tan desgarradoras y tan íntimas contigo?
No lo sé. Me pasa desde pequeña. Yo iba en el autobús y la señora al lado me decía 'mi nieta está mala' y yo decía '¿qué le ha pasado?'. Siempre me ha pasado y nunca sabes por qué. Pero es que hay gente a la que le cuentas las cosas que dice qué coñazo, y a mí siempre me ha parecido un privilegio. Me parece un honor que alguien abra algo tan íntimo, porque cuando somos vulnerables frente a alguien somos más frágiles frente a esa persona. Estamos más vendidos.
Todo esto lo descubrí con una confesión que me hizo mi madre en la adolescencia, que me confesó algo muy íntimo. Luego me lo confesaban mis amigas… fue creciendo y siguió sucediendo hasta el día de hoy. Creo que tengo cara de guardar bien los secretos, y de hecho lo hago.

¿Quizás también es porque no juzgas?
No, no juzgo, claro que no. ¿No ves que yo la he liado de todas las maneras? ¿Cómo me voy a poner yo a juzgar a nadie? No. Y nadie deberíamos consentir que nos juzgue, y además no deberíamos juzgar. Deberíamos frenar cuando vemos a gente juzgar a otros porque hace mucho daño. Y porque ya está el mundo feo como para ponerlo peor.
Cuando te llega la propuesta y empezáis a hablar, ¿en qué primer invitado pensaste?
Rosalía. Le mandé personalmente un mensaje por Instagram. Y me dijo que sí. No costó convencerla, pero claro, es que ya tenemos una relación.
¿Y por qué Rosalía?
Me parece un artista en constante evolución, pero no de 'ha metido un ritmo más Caribe'. No. Con Rosalía estamos frente a alguien que es capaz de cantar ópera, de subirse a unas puntas de ballet, de pedir disculpas dando a entender que escucha, de pegarse una pensada. En la entrevista hay un momento que le pregunto, '¿cómo has hecho para no ser gilipollas?'. Y me lo seguiré preguntando toda mi vida. Es alguien que no para de estudiar, no para de trabajar. Me impresiona muchísimo. Podría haberse quedado en Motomami diez años y no lo ha hecho. Y se lo hubiéramos comprado.
¿Y cómo te enfrentas a una entrevista con alguien con quién tienes relación y sabes que viene al programa por ti?
Respetando siempre las parcelas privadas. Es el invitado el que me va guiando por la entrevista. Yo no quiero desnudar a nadie ni descubrir algo que tú quieres ocultar. No soy ese tipo de persona ni quiero serlo. Prefiero proteger el alma humana. ¿Quién soy yo si tú no quieres contar algo? Seas conocido o no. No puedes ni debes desvelar a alguien si no se trata de una cuestión de las que llenan nuestros periódicos. ¿Quién eres tú para desvelar a otro sea famoso o no? Nadie. No puedes, no debes. Y yo no soy nadie, entonces son ellos los que me van guiando.
¿Pero sigues un guion o tienes pinganillo con el director durante la entrevista?
No. Sigo perfectamente las entrevistas y sé por dónde tirar porque he estado trabajando en ellas diez días… con los guionistas, con el director. No he salido de la oficina. Hay un proceso de documentación muy importante.
Y en los seis programas que habéis grabado, ¿hay algo que hayas escuchado que te ha hecho cortocircuitar?
Todos un poco, pero el momento de las adicciones a mí se me saltaban las lágrimas, o sea, a mí hay un momento, es que no quiero contar para no desvelar, pero hay un momento de algo que cuenta Pablo Ojeda de los cazadores de ludópatas, que yo llegué a casa y estuve un cuarto de hora llorando o sea, me senté y cuando respiré se me empezaron a caer las lágrimas.
Hay otros mundos que no vemos y en esos mundos que no vemos no solamente está el mundo de multimillonarios que viven en mansiones acojonantes, es que hay un montón de mundos con gente que está batiéndose el cobre cada día, que diría Lorca, que se lo está luchando, que se lo está trabajando. Hay batallas muy importantes que no estamos admirando, no solo que no las veamos, es que ni siquiera las admiramos y nos estamos perdiendo ahí algo muy valioso del ser humano. Muy valioso, de verdad, que se nos está olvidando, porque como esto está lleno de pirados que ocupan portadas en cosas que nos quedamos así diciendo, ¿qué hago yo desde mi casa? con todos estos piraos, nos estamos olvidando de ver que hay cosas increíbles.

¿Es más fácil escuchar o ser honesto?
Escuchar es una cosa muy seria. Porque cuando escucho de verdad, lo que estoy haciendo es dejarte entrar. Dejar entrar toda esa información, todo lo que me estás dando. No es oír, no es estar esperando mi turno para hablar, no es pensar la siguiente pregunta brillante. Es parar y decir, 'vale, todo esto que me estás contando, déjamelo dentro'. De hecho, me veréis muchas veces como con cara de quedarme colgada. Y no es que me haya ido, es que estoy dejando que todo eso cale, que baje, que encuentre su sitio dentro de mí. Y eso tiene un precio. El precio es no tener la respuesta preparada. No tener el titular pensado. No tener el remate ingenioso listo.
Y vosotros lo sabéis, sois periodistas. Muchas veces uno escucha con una parte de la cabeza ya trabajando en lo siguiente que va a decir. Yo decidí no hacer eso. Decidí asumir ese riesgo: el de no saber qué voy a contestar, el de no tener el control absoluto de la conversación. Pero a cambio pasan cosas muy valiosas. Porque cuando dejas entrar de verdad lo que te están contando, te atraviesa. Y a mí este programa me ha atravesado muchísimo.
Me gusta mucho la verdad. Mucho. Incluso en las cosas pequeñas. La verdad no hay que blanquearla, pero sí tratarla con respeto. Todos sabemos cuándo alguien nos está mintiendo, aunque sean mentiras sociales. Para mí escuchar es eso. Abrir la puerta, dejar pasar todo y aceptar que, al hacerlo, pierdes el control de lo que viene después. Pero ganas algo mucho más importante, que es la conexión real con la otra persona.
¿Ha habido algún invitado que te lo haya puesto difícil y que haya sido complicado que se abra?
Sí. Y ha sido muy feo, muy de 'venga, que termine esto'. Si ves todos los programas, sabrás quién es.
No paras de repetir que no te gusta que en el título del programa se ponga 'Ex', ¿por qué?
Porque no me gusta, ni a ti tampoco te puede gustar, eso es una cosa espantosa que se inventó ese señor que está ahí, que va de productor por la vida, y él 'ex', y venga la burra al trigo, y yo 'la vida después', y él 'ex', y yo 'la vida después', y él 'ex', y así nos hemos tirado semanas sin conseguirlo. Lo de 'Ex' no lo entiendo. No son ex de nada, es la vida después. Pero bueno… Echarme una mano para que no lo llamen así (risas).
¿En qué momento personal y profesional te llega este proyecto?
En un momento muy luminoso, muy sereno. Yo este programa diez años antes no podría haberlo hecho o no habría sabido hacerlo. Hay una edad que te da una cosa donde uno escucha mejor y se da cuenta que hay un montón de gente con un montón de cosas interesantes que decir.
Al ser un proyecto tan personal y en el que tú eres la única cara visible, ¿sientes más presión que cuando estás en una serie o en un programa con más gente?
Es que para mí todo es personal. Yo todo me lo tomo personal, cuando dicen que nada es personal, para mí sí. Me da igual estar sentada detrás que estar en primera fila. Yo llevo treinta y tantos años comiendo de esto, con lo cual he estado al fondo con una lanza, como decía Concha Velasco, siempre me decía Anita hay que estar, aunque sea al fondo con una lanza. He estado al fondo con una lanza, he estado cuando no ha sonado el teléfono y he estado cuando he sido la protagonista.
¿Y la presión por la audiencia como la vas a llevar?
Me dará pena si no hay un datazo, claro. Pero también he visto series increíbles a la una de la mañana que no ha visto nadie, y programas que no consumo ni voy a consumir nunca con datazos. ¿Quién soy yo para decirle al público lo que tiene que ver? Son programas que no le dan ansiedad y les quitan su movida de la vida. Ojalá lo quieran ver. Cuando me dicen di una frase para que la gente vea esta serie o este programa, ¿pero tú te crees que yo tengo una frase para que nadie vea nada? Pues estaría vendiendo frases, no presentando programas. Entonces, no pasa nada. Ojalá lo quieran ver. Ojalá la gente quiera ir a un espacio seguro a escuchar a gente contando cosas muy interesantes.
Es muy probable por no decir seguro que te va a tocar competir contra ti misma en 'Mask singer', ¿cómo lo vas a llevar?
Ya, lo sé. No será la primera vez. Yo hubo un momento en el que estaba en Telecinco y en Antena 3 y en La Sexta a la misma hora. Y fue un momento de decir, espérate, me agobié hasta yo, me agobié yo, de qué angustia, señora, váyase un mes. Pero al final me parece bien, ya hemos pasado por eso y no me importa.

Has dicho que en la segunda temporada te gustaría entrevistar a Risto. ¿Qué te gustaría poder sonsacarle?
No, yo no sonsaco. Ni quiero hacerlo. Eso es lo que hace él (risas). Yo estoy convencida de que la armadura es siempre directamente proporcional, el tamaño de la armadura es directamente proporcional al alma que protege. Imagínate cómo tiene que ser el alma de Risto tiene que ser enorme, no puede ser de otra manera. Risto es un personajazo increíble y yo cuanto más lo conozco más lo quiero, no es que me guste o que me caiga bien, ya me gustaba y ya me caía bien e incluso cuando me cae mal me cae bien, porque me gusta mucho que lo que veas es lo que hay, lo que ves es lo que hay. Y tú con Risto sabes a quién te enfrentas. Y a mí eso me gusta mucho de la gente.
Me gusta mucho saber quién tengo enfrente, sea enemigo o amigo. Nunca ha sido enemigo, al contrario, lo admiro mucho. Y me gustará mucho verle las costuras, verle la dulzura. y sobre todo Risto tiene una cosa increíble que creo que nadie ve que es un gran protector de los suyos. Yo entendí al final que cuando Risto a mí no me dio una entrevista me estaba protegiendo y lo entendí muy al final del programa. Risto es un tipazo, realmente lo es.
Los invitados también tienen derecho a hacerte una pregunta, ¿has respondido a todo?
A todo. Sin filtros. Pero no me has visto contarle que me besé con una mujer, a Toñi Moreno, que ella está encantada de la vida. En realidad yo he dicho varias, y fue solo una, pobre mía. Pero le hizo tanta ilusión a Toñi que dije, déjalo.
¿En este tiempo no han llegado otros proyectos que te hayan encajado o no te han llegado proyectos?
De hecho los estoy haciendo. Quiero decir, a mí me encajan todos mis proyectos. De hecho, acabo de sacar una novela en el tiempo en el que he querido sacar una novela. Tengo un podcast que está de gira con un lleno total desde hace seis años, que es un proyecto que me encaja, y me llegó este y es un proyecto que me encaja. Y todos tienen un poco que ver, si te das cuenta.
Y en toda tu trayectoria en televisión, ¿qué proyecto rescatarías si pudieras? ¿Qué te gustaría poder volver a hacer de todo lo que has hecho?
Pues mira, me da rabia porque por un lado, te podría decir varios que volvería a hacer o que diría que guay hacer una nueva temporada. Pero es que este programa me está haciendo tan feliz que no quiero dejarlo. Me quiero quedar con 'La vida después'.
¿Pero si pudieras compatibilizarlo?
'Cámera café'. Pero tampoco es que lo destaque por encima de los demás porque no podría renegar de nada. Todos mis trabajos son mis hijos. Me han formado como actriz y como persona tanto lo que he hecho en teatro como en televisión. Todos me han enseñado algo, me han dado la oportunidad de trabajar con diferentes directores, productores y compañeros
¿Y hay algo de lo que te arrepientas?
Dije que no a 'Spanish Movie' en su momento. Y cuando la vi pensé… 'no has estado muy lista'. Pero tampoco me arrepiento especialmente. Hay cositas que dices que no, pero luego yo siempre que he dicho que no a un proyecto que me haya gustado ha sido porque he estado hasta aquí de curro y he pensado, en algo vas a fallar y no puedes con todo. Es igual que nuestro corazón que no puede querer a dos mil personas, tiene un cupo para amar y tenemos un cupo para ser excelentes en nuestro trabajo y a mí lo único que verdaderamente me interesa, lo consiga o no, es ser excelente.
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Sobre la firma
Soy el editor y redactor-jefe de El Televisero desde 2015 y desde entonces he sumado para que la web se convierta en una referencia en el ámbito televisivo.




