Esta semana se ha confirmado que 'La Revuelta' seguirá dos años más en RTVE, extendiendo su vínculo con la cadena hasta 2028. Un contrato de larga duración, muy poco habitual en la televisión contemporánea, que blinda la presencia del programa independientemente de quien gobierne en España. Vamos, que si Feijóo llega a la Moncloa, puede equivocarse con el título del formato, pero no lo tendrá tan fácil para desterrar a Broncano del prime time de La 1.
Como era de esperar en este país tan dado a la discordia, una vez filtrada la noticia no tardaron en aparecer las voces críticas contra la continuidad de 'La Revuelta'. Podría decir eso tan manido de que "las redes ardieron", pero lo dejaremos en cuatro señores de derechas descontentos con el perfume antifascista del programa. Negar la idoneidad de la renovación del formato es no tener ni idea de televisión o estar fanatizado ideológicamente. Rosa Díez, que cumplen ambas características, no pudo prescindir de su chute de likes en X, y cuestionó si el dinero invertido en el programa no podría destinarse a otras causas, como la curación del cáncer de páncreas. Y "los Pokémon, las paredes, los espejos…".
Lo siento, Rosa, pero a pesar de tu masterclass en demagogia, no hay discusión: 'La Revuelta' es una pieza imprescindible de RTVE. En la franja más competida del día, congregar cada noche a más de un millón y medio de espectadores está al alcance de muy pocos. Y aunque el programa se vea superado de lunes a jueves por 'El Hormiguero', nadie había logrado hasta la fecha medirse de tú a tú con las hormigas de Motos. Una apuesta ya consolidada que no solo ha servido para posicionar a la cadena pública como segunda opción de la noche, sino también como escaparate para promocionar el resto de ofertas del ente público.
'La Revuelta' es el eje sobre el que se articula toda la programación de La 1 de RTVE. Con permiso de Silvia Intxaurrondo, Javier Ruiz o Leocadia de 'La Promesa', es Broncano quien concentra el foco y lo redistribuye, convirtiendo 'La Revuelta' en el motor de sinergias de RTVE: un punto de encuentro que genera conversación social y actúa como amplificador de marca para el conjunto de la cadena.
Más allá de plantarle cara a Motos, uno de los grandes méritos de Broncano ha sido llamar la atención de un público poco dado a consumir televisión lineal. El jienense ha sabido dar con un humor capaz de interpelar a distintas generaciones, encontrando el término medio entre lo chusco y lo excesivamente elevado. Sin parecerse a nadie, el humorista ha logrado lo más complicado: establecer unos códigos propios entre el programa y su audiencia. No hace falta ser joven para disfrutarlo; basta con un par de días viéndolo para entrar en su rueda.
En un panorama audiovisual cada vez más fragmentado, donde la relevancia dura lo que un romance de Lamine Yamal, 'La Revuelta' ha conseguido algo poco frecuente: estabilidad, identidad y conversación pública. No es solo un programa de éxito, sino un activo estratégico para RTVE, capaz de reconciliar a la televisión pública con una audiencia que ya la daba por amortizada. Mientras otros formatos se desgañitan por arañar unas décimas de audiencia, Broncano ha entendido que la verdadera victoria está en pasar a formar parte del hábito cultural de un país.
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Sobre la firma
Hay quien tiene un perro como amigo fiel, un novio o un bonsái; yo escogí la televisión. No me escondo, mi universo cultural no se entiende sin la pequeña pantalla. La critico desde el afecto que le tengo, con la distancia del telespectador eterno y la cercanía de quien lleva ya unos años trabajando dentro de ella.




