Cuatro ha estrenado este miércoles 'Ex. La vida después', su nuevo programa de entrevistas con Ana Milán con el que busca darle una vuelta de tuerca y una evolución a la premisa de 'Viajando con Chester'. Con este formato, la actriz y presentadora vuelve a Mediaset 15 años después para demostrar que es la mejor escuchando.
'Ex. La vida después' es mucho más que un formato de entrevistas al uso. Es un programa de conversación, de escuchar y de ser escuchado, de huir del ruido y de mucha verdad y emoción sin ningún tipo de filtro. Cada entrega invita a sus protagonistas a detenerse en ese instante que cambió su vida para siempre y a reflexionar sobre el camino recorrido desde entonces.
En ese contexto, el espacio, la decoración y la charla se armonizan para generar complicidad entre Ana Milán y sus invitados durante la entrevista, en la que la presentadora se implica desde el primer momento participando activamente en el trabajo previo con cada protagonista junto al equipo de redacción.
El concepto 'ex' se extiende también a menudo a las propias localizaciones de las entrevistas: lugares singulares y cargados de historia que tuvieron una función concreta y que hoy buscan nuevos usos. La antigua casa de ‘Gran Hermano’, una fábrica de azulejos abandonada, unas oficinas que en el pasado albergaron una imprenta o una agencia de comunicación que antaño fue la redacción de una de las revistas de moda más importantes de España, son algunos de ellos.
En esta primera entrega, de 'Ex. La vida después', Ana Milán ha conversado con Rosalía y Tamara Falcó sobre el papel que la fe ha tenido en sus vidas y sobre cómo ese descubrimiento marcó un antes y un después en su manera de afrontar la vida, la fama, las relaciones personales y las decisiones importantes.
El encuentro con Rosalía se producía en una nave situada en el Cerro del Tío Pío, uno de los lugares vinculados al origen del flamenco en la capital, pocos días antes del lanzamiento de Lux, al que la presentadora pudo acceder en exclusiva para preparar la entrevista. De esa escucha previa ha surgido una conversación cercana en la que ambas comparten reflexiones sobre el proceso creativo, la familia y la soledad que a veces acompaña al éxito. Durante la charla, Rosalía reveló también que empezó a rezar hace solo cinco años, aunque su abuela ya la llevaba a misa desde muy pequeña.
Por su parte, Tamara Falcó ha abierto las puertas de la casa de su madre para recordar cómo fue su conversión y cuenta por primera vez cómo la fe terminó salvando su relación con su marido, en lo que ella misma define como un milagro: una Nochebuena, tras recibir lo que interpreta como una 'señal', invitó a Íñigo, con quien había roto la relación tras una infidelidad, a asistir juntos a la misa del Gallo. A partir de ahí llegó el perdón definitivo. En la casa en la que creció, la marquesa de Griñón ha rememorado también una juventud alejada de la espiritualidad y ha dialogado con Ana Milán sobre las contradicciones y los desafíos que ha encontrado en ese camino.
El veredicto de los espectadores al estreno del programa de Ana Milán
Pues bien entre los comentarios que ha suscitado este estreno en redes sociales, los espectadores de Cuatro han reaccionado con división. "Este programa es una mezcla de copiar el 'Viajando con Chester' y el podcast de Vicky Martin Berrocal. Y está más visto…", ha destacado un usuario. En cambio otro espectador ha apuntado: "¡Maravilla, por favor! Rosalía es un genio y Ana Milán magnífica. Programón".
Mientras que algunos televidentes se han quejado de la escasa duración de la entrevista a Rosalía: "Pensé que la conversación iba a durar bastante más", "Vaya chasco de entrevista a Rosalía" o "¿Acaba de saltar de Rosalía a Tamara Falcó? Me acaba de petar el cerebro con la bajada de calidad", han sido algunas de las críticas que se han leído en X.
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