Margarita no puede asegurar a Curro que su plan para impedir la boda de Ángela vaya a funcionar y revela que la persona con la que pretende contactar es… ¡el conde de Ayala! Don Ignacio vuelve a entrar en escena en La Promesa.
Enora, Toño y Manuel se defienden de las presiones de Rivero y salen airosos, por el momento... Pero Enora mantiene que el comandante Rivero no sabe tanto como dice ni es quien dice ser. Su personaje empieza a levantar suspicacias.
Leocadia impone al mayordomo que la visite de noche en su alcoba tras enterarse de que tiene un flirteo con Teresa. Y Alonso encarga a Curro su primer trabajo como secretario: cuantificar su deuda con la señora de Figueroa. El muchacho agradece a Ángela que le diera el empujón para salir del servicio, pero la tensión entre ellos continúa.
María y Carlo no saben cómo anunciar su relación a sus compañeros. Para que la noticia no les coja desprevenidos, fingen gestos de cariño ante ellos. Martina termina admitiendo a Adriano sus sentimientos y le confiesa que le echa de menos. A punto de besarse, los interrumpen Alonso y Ángela.
Avance del capítulo 762 de 'La Promesa' - Lunes 26 de enero
María y Carlo siguen fingiendo tener algo más y piden a Teresa que les deje trabajar juntos. Samuel se fija en que la doncella y el lacayo no son tan felices como aparentan. Además, el cura admite ante Pía que quiere confesar su amor a María, pero ella le dice que tiene que callar.
Cristóbal no rinde en su noche con Leocadia y baja a ver a Teresa tras estar con la señora. Curro y Ángela se reconcilian: ¡siguen juntos en esto y no van a parar hasta impedir la boda! Manuel se encara con Rivero, haciéndole ver que el ejército es quien necesita su motor.
Martina expresa a Adriano que lo suyo es imposible y deben recuperar la amistad. Jacobo, por su parte, anuncia que le ha surgido un trabajo en el extranjero y pregunta a su prometida si quiere ir con él. ¿Aceptará ella marcharse de La Promesa?
Lorenzo pretende que Ángela vaya con él a la fiesta del marqués de Andújar, pero Leocadia se opone. Santos y Vera se burlan de Teresa, lo que supone un punto de inflexión para ella. ¡Todo va a cambiar! Tras tantos desaires, el personaje de Teresa se transforma en una ama de llaves implacable: se ha acabado reírse de ella. A partir de ahora, acato y mando.
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