'Rueda la Letra', con Carlos Sobera al frente, ya ha echado a rodar en Telecinco, trayendo de vuelta a la televisión 'El Rosco', la prueba más legendaria de la historia de los concursos. Después de casi tres meses desaparecido de la pantalla en su versión única y original y rebautizado como 'La Rueda' pero preservando toda su esencia, ha arrancado una nueva etapa en la cadena de Mediaset tras su 'divorcio' de 'Pasapalabra' -donde ha permanecido integrado 26 años- por orden del Tribunal Supremo, que prohibió su emisión a través de una sentencia firme.
Un enmarañado culebrón que, desde mayo, ha acaparado la atención de gran parte del sector televisivo y que este lunes, 7 de septiembre, ha escrito un nuevo y decisivo capítulo con el traspaso del mítico abecedario circular a Telecinco ya sustanciado después de seis años de andadura en Antena 3. Ha sido, en otras palabras, como la vuelta del "hijo pródigo". Y más tratándose de uno de los espacios más vistos, icónicos y magnéticos de la TV; considerado, a su vez, como el principio de los problemas de Mediaset en audiencias cuando perdió 'Pasapalabra' en 2019.
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Un mazazo que el grupo audiovisual ha buscado revertir siete años después con la adquisición de 'El Rosco' gracias a un acuerdo que suscribió en secreto con MC&F, la empresa holandesa reconocida como titular por la Justicia. Con esta alianza, supeditada a una resolución judicial favorable, el trabajo más importante ya estaba realizado. Sin embargo, había que construir el resto del programa completamente desde cero. A partir de ahí, cadena y productora (Bulldog TV), con Rafa Guardiola al frente de la dirección, se afanaron en el desarrollo de las pruebas previas al desafío final.
Y, tras visionar el primer programa de 'Rueda la Letra', el resultado es satisfactorio y atractivo. La intención ha sido crear un formato original -aspecto que Mediaset defendió en rueda de prensa- para arropar a 'La Rueda' y distanciarse en la medida de lo posible de 'Pasapalabra'. Todo, a fin de evitar, fundamentalmente, conflictos legales en materia de propiedad intelectual con ITV Studios y Atresmedia. Pero, indiscutiblemente, las similitudes con el concurso que Roberto Leal conduce en Antena 3 existen. La más flagrante, la prueba musical.
"Pruebas diferentes con una atmósfera que nos traslada directamente a 'Pasapalabra'"
Si bien, cuando se trata de jugar con las letras y las palabras, los parecidos entre formatos de estas características son insoslayables. En este caso, aunque la mayoría de pruebas son muy diferentes, como '¡He dicho!', con 'Dos Palabras' o 'Palabras ocultas', lo cierto es que la atmósfera y su razón de ser nos trasladan directamente a 'Pasapalabra'. De hecho, en un ámbito del plató, donde se disputa buena parte de la emisión, se aprecia prácticamente idéntico: la pastilla central, la disposición de las gradas en las que se sitúa el público o la inclusión de pantallas horizontales son elementos clave que causan esa sensación.
En definitiva, pareciera que en Mediaset han jugado deliberadamente a aproximar 'Rueda la Letra' a 'Pasapalabra' en determinadas características para que la audiencia que sintonice encuentre puntos de enlace claros y para resultar provocativos y dar que hablar como así está ocurriendo desde -incluso- mucho antes del estreno. Este gamberrismo, siempre sin traspasar líneas rojas, alimenta la 'batalla' televisiva que nos ocupa entre Telecinco y Antena 3 y, tal vez, puede tornarse favorecedor en lo que respecta a la conversación social, donde Telecinco necesita estar como agua de mayo.
Además, esos retos de antesala a 'El Rosco' también tienen a famosos como protagonistas y sirven para acumular segundos como en 'Pasapalabra'. El ganador, se alza con 1.200 euros por programa; el perdedor, lucha por su continuidad frente a un aspirante en la siguiente emisión. Aquí residen otros rasgos más que estrechan las semejanzas. "El espíritu es el mismo que antaño", afirmó en ese sentido Fran González, uno de los primeros concursantes, en un encuentro con los medios. Traducido: 'Rueda la Letra' tiene alma de 'Pasapalabra'.
No obstante, sí que merece resaltarse que esas pruebas son más 'jugables' desde casa, puesto que propician la interacción del espectador. Las que más se alejan de 'Pasapalabra' son aparentemente más dinámicas, frescas y predispuestas a generar momentos memorables. Posibilitan que desde casa se entre muy bien en el programa. Por recordar, también recuerdan a otros game shows como '25 palabras' o 'Password'. Y no debería haber nada de malo en ello, pues, al fin y al cabo, todos los programas acaban bebiendo uno del otro y nutriéndose entre sí.
Por otro lado, el foco lo concentra -nunca mejor dicho- el set en el que se llevará a cabo 'El Rosco' a partir de ahora. Más allá del cambio de denominación -ahora es 'La Rueda'-, su naturaleza, como apuntábamos al principio, es exactamente la misma: dos concursantes enfrentándose cara a cara a las 25 palabras del anillo de letras, con el tiempo jugando en contra, para alcanzar el bote acumulado, que ha partido de la nada desdeñable cifra de 200.000 euros. Lo que no es igual es la escenografía, muy visual y pensada para dotar de una mayor liturgia al clímax final del producto.
"La vuelta de 'El Rosco' se ha producido con un salto considerable en imagen y con un Carlos Sobera que necesita mejorar"
Y objetivo cumplido: este espacio, junto con una iluminación y realización diferentes y minuciosamente cuidadas, otorga una elevada dosis de solemnidad y tensión a la que es la joya de la corona de todo programa cultural. El tono cambia por completo y la adrenalina se apodera aún más si cabe en esta nueva era cuando los dos concursantes se enfrentan cara a cara a las 25 palabras de la mítica prueba en busca del bote. Así, la vuelta de las letras en su forma orbicular se ha producido con un salto considerable en imagen y, a su vez, generando una impresión de modernidad en lo que respecta a los grafismos empleados.
En otro orden de cosas, la elección de Fran González y Lilit Manukyan, dos históricos ganadores del bote y auténticas leyendas dentro del palmarés de 'Pasapalabra', para arrancar 'Rueda la Letra' se perfila como todo un acierto. En ese sentido, el camino se empieza directamente con la garantía de excelencia que ofrecen estos dos primeros participantes que conocen bien la enorme exigencia del 'Rosco'. Y esto supone más épica desde la entrega inicial.
Por último, si hay un 'pero', es Carlos Sobera. Al margen de si es o no el presentador más conveniente por su alto grado de exposición en la cadena, se implica al máximo, incentiva los momentos divertidos y los más ceremoniosos y pone su acreditada pericia al servicio de este proyecto tan importante para Telecinco. Sin embargo, en el momento culmen, 'El Rosco', han sido patentes sus debilidades en pronunciación y dicción por una excesiva velocidad en las definiciones que ha de controlar. Nota: Necesita mejorar.
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Sobre la firma
Soy redactor, editor y subdirector de El Televisero, portal televisivo de referencia con 16 años de historia.
El público dicta sentencia a 'Rueda la Letra' y el nuevo 'Rosco' en su estreno en Telecinco, con división y una crítica muy repetida




