‘Todo es verdad’ exhibe la gran contradicción de Raquel Sánchez Silva tras la muerte de Mario Biondo

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‘Todo es verdad’ abordó la muerte del cámara Mario Biondo, centrándose especialmente en las contradicciones en las que Raquel Sánchez Silva incurrió en sede judicial sobre el borrado de material del ordenador.

Desde que ‘Todo es verdad‘ decidiese abrir el melón sobre la muerte de Mario Biondo, los medios han abordado dicho caso que parecía estar ya olvidado a pesar de las constantes batallas judiciales que la familia del cámara sigue llevando a cabo. Un conflicto que ha sido abordado por el programa presentado por Risto Mejide que no ha dejado en muy buen lugar a Raquel Sánchez Silva.

Esto es debido a las contradicciones que habría tenido la presentadora en sus declaraciones en sede judicial. Incoherencias que han puesto todos los focos en ella. A pesar de que al comenzar el programa Risto Mejide hizo un alegato a favor de su compañera, el espacio poco tardó en sacar a la luz aspectos determinantes en la investigación por el cámara de televisión.

Uno de los puntos en los que la presentadora mostró contradicciones fue a causa de la drogadicción del fallecido. Cuando fue preguntada en sede judicial, Raquel aseguró: «Yo nunca le vi utilizar ningún tipo de droga». Ante esta respuesta, el tribunal contestó: «Pero el 05/06/2013 declaró ante la Policía que sabe que Mario consumió droga tres semanas antes de la muerte. ¿Cómo es que dice que no le ha visto consumir droga?». Por su parte, la presentadora no pudo evitar sorprenderse y justificarse. «¿Que yo le dije eso a la policía? No sé, lo mismo cuando hablé con la Policía le pude decir que tres semanas antes había salido por la noche. No me acuerdo, pero que me refiriera explícitamente a eso…».

Asimismo, este no es el único momento de tensión que Raquel vivió en la sala del juzgado. En otra ocasión, la comunicadora tuvo que saltar para pedir protección a su intimidad. Todo ello debido al posible contacto que tenía con un camello. «Como expliqué el día trece, se lo explico a usted porque ellos ya lo saben. Yo como cualquier persona que su marido fallece en esas circunstancias trágicas intenté comprender lo que había pasado en las horas que todo eso ocurrió. Yo pregunté y hubo gente que ese nombre le sonaba por su relación con las drogas».

En ese momento, la letrada le preguntó por un nombre en concreto que la presentadora aseguraba desconocer. «¿Cómo puede usted no conocer a Nacho Leonardi si hay varios mensajes a partir del 2008?». Acto seguido, Raquel decidió pedirle amparo al juez: «Estamos hablando de mi móvil, pero a ver. Yo necesito pedirle amparo señor juez, ¿por qué estamos hablando de mí? Esto es sobre mí y es mi intimidad. No me acuerdo».

La limpieza del ordenador de Mario Biondo, a debate

Otro de los puntos determinantes que han colocado a Raquel Sánchez Silva en la diana ha sido el ordenador de Mario. Esto es debido a que se aseguraba que la presentadora borró datos y documentación de ese dispositivo sin que fuese previamente analizado por la policía. Un detalle que no ha pasado por alto ni para la familia de Mario ni para los espectadores.

En concreto, un software remoto de acceso fue instalado en el dispositivo para borrar así todos los datos. Esto sucedió a los 15 días del hallazgo del cuerpo. Fue analizado por la Fiscalía italiana que registró dos accesos: uno desde la capital y otro desde Plasencia, donde es natural la comunicadora. «Se eliminaron cerca de 1.000GB de datos. Aunque Raquel declaró que eran fotos personales y lo hizo ella, luego se demostró que fue su primo el que lo hizo remotamente desde Plasencia», fue la información aportada por el programa.

Asimismo, en el espacio se ha podido ver partes de la declaración de Raquel. Ésta sostenía: «El ordenador ha estado conmigo hasta que se lo entregárselo a la familia». En ese momento, se le preguntó si se lo dejó a algún técnico en clara referencia al papel que el primo de la comunicadora tuvo. «Lo tuve en la calle Magdalena donde nosotros vivíamos. Yo luego me fui a Galicia a pasar unos días de vacaciones, de reposo. Allí estuve cinco días mirando el ordenador», continuó diciendo para defender su versión de los hechos.

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