Rafa Castaño, la estrella de los concursos: «‘El Tirón’ es más gratificante que ‘Pasapalabra'»

Rafa Castaño concursando en 'El Tirón'
Rafa Castaño concursando en 'El Tirón'

Entrevistamos al actual concursante de ‘El Tirón’ de Telecinco, que vivió en primera persona la cancelación de ‘Pasapalabra’ el pasado mes de octubre.

Con la R: nombre del concursante sevillano y bético, rival de Orestes, que no pudo completar el Rosco de ‘Pasapalabra’ y que actualmente responde “tirones” de preguntas en Telecinco. ¿Se la sabe? Hablamos de Rafa Castaño, uno de los concursantes de televisión más carismáticos de los últimos años.

Entre calculadoras humanas, pistas musicales y definiciones de palabras, Rafa ha visto como ha pasado de ser un niño que seguía con pasión los concursos de la tele a protagonizar los minutos más vistos de la misma.

Quedamos con él en ‘Caótica’, la librería en la que trabaja desde hace años y que se encuentra cerca de las Setas de Sevilla, para que nos hable de su experiencia en ‘Saber y Ganar’, que acaba de cumplir 23 años, Pasapalabray El Tirón, así como de su primera vez en televisión con 18 años.

El Televisero: ¿Se pasan muchos fans por la librería ‘Caótica’? ¿Suele ser un público mayor o joven?

Rafa Castaño: Sobre todo gente mayor, luego la gente que viene de los pueblos son más jóvenes imagino que porque no están tan cerca de la librería. En la ciudad como estoy más cerca imagino que (la gente joven) no vendrá tanto. Suelen ser mayores de 65 años la media.  

¿Notaste un cambio en esa audiencia que te saluda y reconoce al ir a ‘Pasapalabra’ de Telecinco?

R.C.: Al principio piensas que sí, porque creo que ‘Pasapalabra’ lo ve gente de todas las edades. La única diferencia es la cantidad porque ‘Pasapalabra’ lo veía el doble de personas que ‘Saber y Ganar’ y ahora ‘El Tirón’ se ve un poquito menos pero sigue siendo más gente que ‘Saber y Ganar’.

Muchos concursantes dicen que llevan años y años viendo el programa (‘Saber y Ganar’) y luego se presentan, ¿este también fue tu caso?

R.C.: Sí, lo que pasa es que yo estuve muchos años viendo ‘Saber y Ganar’ cuando no podía participar. Con 18 años mandé un correo a ‘Saber y Ganar’ pero no me contestaron y menos mal porque evidentemente, de los 18 años a los 24 años, que es cuando finalmente me llaman, la cosa cambia y uno tiene mucho más conocimiento.

Es verdad que el concursante base es aquel que lo ve desde su casa y piensa que lo puede hacer bien porque lo está haciendo bien desde casa. Ese fue mi camino, también en ‘Pasapalabra’. Algunos piensan que yo me estrené en ‘Saber y Ganar’ pero antes de participar en este, había estado unos cuantos programas en ‘Pasapalabra’ y ya después lo hice mejor en ‘Saber y Ganar’.  

Has dicho que mandaste un correo con una carta física no por correo electrónico…

R.C.: Mandé las dos, con 18 años me enteré de que tenían un formulario en la web y mandé un correo electrónico a la dirección que ponía, pero es cierto que cuando me llamaron había mandado cartas y correos electrónicos. De hecho, las cartas las tenía ya preparadas, cada tres semanas mandaba una y dije bueno yo aquí por pesado… Cada carta tenía un texto distinto y una disposición distinta y cuando me llamaron tenía dos cartas en mi casa cerradas y preparadas en el sobre.

¿Cómo recuerdas ese primer día de grabación en ‘Saber y Ganar’?

R.C.: Fue gracioso porque normalmente allí no te toca concursar en el momento. Porque por ejemplo ‘Saber y Ganar’ se graban, al menos cuando yo estuve, cinco programas al día y entonces sueles llegar y como mínimo estás un par de programas allí viendo como se graba, lo cual te ayuda a situarte y a tranquilizarte un poco. Yo me enteré que concursaba en el coche que nos llevaba al plató porque me dijeron “uno de los dos que está aquí (en el coche) tiene que concursar… tú” me señalaron y yo dije bueno pues vale. Fue llegar, maquillarme y entrar a concursar. Fue un poco fuerte porque fueron tres días seguidos de grabación, normalmente son dos, del tirón grabé creo que trece programas y no sé cómo no me dió algo porque era la primera vez que estuve grabando tantos programas seguidos de un concurso.

En ese primer programa tuviste un pequeño desliz, mencionaste a ‘Pasapalabra’…

R.C.: Cuando me pasó dije “mira Rafa si no te pones nervioso con esto, te has pasado el juego”. De hecho me dijo Jordi Hurtado “no se preocupe que esto luego lo quitamos” y pensé bueno menos mal. Estaba en mi casa viéndolo y confiaba en que lo iban a quitar y no lo quitaron. Qué ridículo tío, qué vergüenza… pero salí del paso, yo fui allí con el chip de ‘Pasapalabra’ y en vez de “paso” dije “Pasapalabra”, es que te sale solo.

https://www.youtube.com/watch?v=ZnATpkGAcG4

¿Cómo son Jordi Hurtado, Juanjo Cardenal y Pilar Vázquez en persona?

R.C.: La que más se parece a lo que se ve es Pilar Vázquez. Es verdad que ahí todos sobreactúan un poco porque es el estilo del programa. Jordi Hurtado es un tío normal y Juanjo Cardenal es un cachondo mental, te cuenta chistes, se te pone a bailar… El que más te sorprende yo creo que es Juanjo porque, evidentemente, no tiene porque saber todo lo que dice porque al fin de cuentas él lee el guión y las preguntas, pero luego se pone a hablar contigo y es el que tiene menos vergüenza de todos. Con los tres la experiencia muy positiva. Con Pilar es con la que menos tratas porque realmente la ves muy poquito cada programa pero Jordi y Juanjo son siempre muy cercanos y muy amables contigo.

También el resto del equipo, ¿no? Porque todos los concursantes siempre agradecéis el trato que os dan…

R.C.: De la gente que no sale, Angels que es la subdirectora, Torres que es el que lleva el recuento, Luisa y Natalia que eran las productoras cuando yo estuve… Al final tratas con mucha más gente de la que sale allí. El regidor, la regidora, los cámaras, las maquilladoras… Hubo una maquilladora que me dijo que tenía cara de 30 años, me dijo “tú con 24 años tienes cara de 30, cuando tengas 30 tendrás cara de 30 y cuando tengas 40 tendrás cara de 30 años, yo he visto muchas caras”, es una de las cosas que recuerdo de cuando estuve allí.

Rafa Castaño en su programa 100 de ‘Saber y Ganar’

Ahora que acaba de cumplir 23 años ‘Saber y Ganar’ se podría decir que hacen un servicio público para el que quiere ir a un concurso…

R.C.: ‘Saber y Ganar’ es un programa con el que se puede concursar desde casa y que está hecho al ritmo de la gente mayor. Yo creo que eso es muy importante porque mucha gente que lo ve no ha podido ir al colegio de pequeños o no han tenido la oportunidad de educarse todo lo que podrían y es como una especie de complemento, al igual que existen complementos vitamínicos, un complemento cultural para mucha gente. Creo que es un servicio público y espero que dure muchísimo.

Ese ritmo del que hablas puede estar influenciado por la hora en la que se emite, ¿no? Justo después de comer…

R.C.: A esa hora debería de ser frenético para que la gente no se duerma (risas). ‘Saber y Ganar’ nació hace 23 años, habían muchas menos cadenas, no existía Internet ni los smartphones, no existía la multitarea, no teníamos tanta prisa… Yo creo que su clave ha sido que, con cambios evidentemente, ha sabido mantener el esqueleto. Ese esqueleto lo creó un hombre como Sergi Schaaff (director de ‘Saber y Ganar’), que ya cuando empieza ‘Saber y Ganar’ tenía 60 y tantos años y que por lo tanto maneja otras claves y otros ritmos. Yo creo que la clave más que la hora, que de hecho se ha ido retrasando, es la época en la que se hizo.   

Formas parte ya no del selecto club de los ‘centenarios’, sino también de los ‘súper magníficos’ ya que fuiste el mejor concursante del 2015. ¿Cómo recuerdas esos programas especiales de “los Magníficos”?

R.C.: Fue curioso porque mi año fue con diferencia en el que menos magníficos hubo. Cuando yo entré hicieron unos especiales con todos los que habían llegado a 100 programas y con algunos concursantes especiales, a todos los invitaron a volver. Tú llegabas nuevo al concurso y a lo mejor te encontrabas con Óscar Díaz y Manolo Romero (dos concursantes centenarios del programa) y tú decías «es imposible llegar a magnífico». Mi año estuvimos Ana Blanco y Fernando Murias, éramos tres.

La competición fue brutal porque aunque no tuvimos que pasar por eliminatorias, los que habíamos llegado éramos muy buenos, hasta el último programa no gané. Todos los años en “los Magníficos” se elige un tema y en algunos años los temas son más interesantes que otros, como por ejemplo la llegada al Polo Sur, Ingrid Bergman… Mi año fue Cervantes y Shakespeare. Siempre te dan un mes para prepararte el tema, lo que hice fue leerme El Quijote, las Tragedias de Shakespeare, biografías de los dos, las Novelas Ejemplares de Cervantes… Fue entretenidísimo y es una lectura que yo siempre había querido hacer.

¿Hay un ambiente más competitivo en esos programas especiales? ¿Es justamente lo contrario?

R.C.: Los programas de ‘los Magníficos’ fueron muy competitivos la verdad, yo pensaba que por ser poquitos las posibilidades aumentaban pero fue horroroso. Te lo pasas bien porque a fin de cuentas me gustan los concursos pero a parte el premio de ganar fue la leche. Ganar, no te digo que fue por casualidad, pero fue un poco de suerte porque la pregunta que me hizo ganador fue sobre una frase de Shakespeare. Me daban cuatro opciones y yo no sé porque recordaba de haber visto en algún sitio que era de la obra ‘Como gustéis’. Luego me puse a mirar los libros que había leído y no lo encontré por ningún lado pero era ‘Como gustéis’. Fue un momento así de iluminación mística…

Fue un momento tipo ‘Slumdog Millionarie’…

R.C.: Sí totalmente, el problema es que el de ‘Slumdog Millionarie’ se acordaba de donde era la respuesta, yo no (risas). Tuve suerte.

Tu programa 100 fue más especial que el de otros concursantes porque por primera vez ‘Saber y Ganar’ estuvo presentado por Luís Larrodera, ¿quién crees que estuvo más nervioso tú o Luís Larrodera?

R.C.: Yo creo que Luís (risas), es un profesional y lo hizo muy bien. Pero es verdad que fue un poco raro, me dió un poco de pena porque evidentemente me hubiera gustado que Jordi Hurtado hubiera estado en mi programa 100 pero ni mucho menos desmerezco lo que hizo Luís, al contrario. Me parece que es un gran sustituto de Jordi Hurtado y que si alguna vez le pasa algo a Jordi, que evidentemente no le va a pasar porque es inmortal, Luís lo haría muy bien. Fue muy divertido porque me hicieron una prueba de la Guerra Civil y no acerté ni una. Estaba haciendo un trabajo sobre la Guerra Civil, escogí ese tema y claro, es tan inabarcable que no hubo manera. 

«La clave de Jordi Hurtado es que lo da todo en cada programa. Siempre presenta como si estuviera a punto de pasar algo especial»

Hablando de esa inmortalidad de Jordi Hurtado, cuando se canse, porque no se va a morir, ¿crees que el formato acabaría sin el equipo original? ¿O continuaría con otro equipo? 

R.C.: El día que hagan un relevo generacional en ‘Saber y Ganar’ será de todo el equipo porque a fin de cuentas ya todos tienen una edad. Yo creo que sí seguiría el programa. Son muchos años, asocias el programa a una cara, a una voz… La clave de Jordi Hurtado es que lo da todo en cada programa. Siempre presenta como si estuviera a punto de pasar algo especial, es como si ya lo supiera pero es que realmente siempre está a ese nivel. De hecho cuando yo llegué a magnífico, tenía que acertar del tirón ‘La parte por el todo’ para ganar 1000€ y Jordi estaba: “¡Atención! Porque Rafa podría acertar…” y yo pensaba que era imposible que acertase y finalmente ocurrió. No hay nadie insustituible o casi nadie insustituible en esta vida pero en el caso de Jordi tendría que ser un presentador que lo diera todo. Lo más admirable es su capacidad de estar al 100% en todo momento aunque las jornadas de grabación sean kilométricas o algunas pruebas puedan no tener mucho sentido a veces… También la voz de Juanjo Cardenal, una voz cálida, reconocible… El periodo de transición sería complicado pero yo creo que es un formato que puede continuar.

¿Has ido alguna vez a las famosas reuniones que hacen los concursantes de ‘Saber y Ganar’?

R.C.: Sí, he ido a un par de ellas, lo que pasa es que al final por trabajo es complicado. Yo trabajo los sábados y ellos las suelen hacer los findes de semana. Pero bueno que la gente no crea que uno se pone a hablar de Petrarca (risas). Es un grupo de gente que conoces, haces turismo, comes por ahí…

¿Has podido ver cómo se fraguan posibles alianzas para otros formatos?

R.C.: En los últimos años más porque antes de que existiera ‘¡Boom!’ no había realmente otro concurso por equipos. Se ha pasado a otra fase, me ha llegado a preguntar alguna gente que si somos actores porque nos ven a los mismos en todos los concursos. Cuando se te da bien algo, lo intentas en los otros programas y además, como te conviertes en una cara conocida, las otras productoras saben que atraes audiencia para bien o para mal porque caes bien o mal. En su momento me presenté a varios castings de ‘¡Boom!’ pero no hubo suerte porque en ese momento estaban ‘Los Lobos’ y no querían que coincidieran dos equipos de ‘Saber y Ganar’.

«Me ha llegado a preguntar alguna gente que si somos actores porque nos ven a los mismos en todos los concursos»

Justamente hablando de ‘Los Lobos’… ¿Conociste a José Pinto?

R.C.: Sí, hombre… La verdad es que lo conocí poco porque lo conocí en el vigésimo aniversario de ‘Saber y Ganar’. Nos invitó a un plato típico de su tierra Casillas de Flores, estuve con él en un karaoke… Estaba medio loco pero en el buen sentido de la palabra, era un tío muy vitalista. La verdad es que fue un shock para lo poco que lo conocí.

Realmente tu madrina televisiva fue Pilar Rubio, ¿cómo fue esa primera experiencia en televisión en Canal Sur?

R.C.: Fue corto pero intenso. Estuve dos programas en ‘Adivina quién es quién’ en Canal Sur 2 y estaba muy verde, de hecho iba de verde, no sé si fue una premonición. Estuvo muy bien, gané un programa que fueron 1500€ que ya para mí aquello era una fortuna. El segundo programa fue curioso porque me fui porque no me acordaba del nombre de María Estévez y muchos años después tuve a María Estévez de famosa en ‘Pasapalabra’ y se lo dije. Lo recuerdo como algo muy especial porque aunque no era un concurso muy conocido y duró muy poco, fue la primera vez que me puse delante de una cámara y que gane dinero en la tele, que luego ganas más pero no lo vives con tanta novedad.

Años después fuiste a ‘Pasapalabra’, ¿qué anécdotas recuerdas del programa? ¿Qué famosos te impresionaron en persona?

R.C.: Yo siempre digo que una de las personas que más me sorprendió fue Eva Hache que en su etapa como actriz hizo todo Shakespeare antes de hacer monólogos y que era una persona brillante… Otro tío que también es brillante es Joaquín Prat, tiene una cabeza rapidísima, es alguien que te respetaba, que sabía que no tenía que hacer tonterías y que pese a trabajar en programas a veces ligados a la prensa rosa, es un tío que no tiene ninguna tontería en la cabeza. De los más torpes, hubo una vez que tuve a Rafa Méndez, el profesor de ‘Fama’, que el pobre me pedía hasta disculpas pero bueno… Otras veces he dicho que yo valoro la actitud, no la aptitud. Anda que si yo me pusiera a bailar… no le tendría que pedir disculpas, me llevaría al pelotón de fusilamiento directamente. No fue hasta la tercera vez que me invitaron en un especial de verano de ‘Pasapalabra’ que logré aguantar un poco más en el concurso porque siempre me tocaba competir contra Luís Esteban, que era una bestia parda. Cuando llegué a la versión diaria ya te toca con gente de todos los lados y todos los niveles y ya aguantas un poquito más.

Has dicho que no se te da bien bailar pero sí cantar, lo hemos visto en ‘Pasapalabra’, ¿se te da algo mal, aparte de bailar?

R.C.: ¡No hombre, imagínate! Pintar por ejemplo, aquí en ‘Caótica’ pintamos los regalos y soy, con diferencia, el que peor pinta de todos. A mi madre le encanta pintar y no hay manera… Pero es verdad que en lo de cantar, yo de pequeño estuve en un coro de voces blancas, luego estuve en el coro de la iglesia de mi barrio, en fin… Siempre me han gustado los karaokes, cantar en la ducha, he tenido mucho oído musical siempre y disfrutaba mucho. Yo para eso nunca he tenido vergüenza, luego cuando me veo digo “madre mía, qué vergüenza” no me gusta verme, pero cuando estoy en el momento lo disfruto muchísimo.

https://twitter.com/eltirontv/status/1215365905326247939?lang=es

Lamentablemente cancelaron ‘Pasapalabra’, ¿cómo recuerdas ese momento en el que te lo comunicaron? ¿Cómo te enteraste?

R.C.: Fue curiosísimo porque era una semana en la que grabábamos lunes, miércoles y jueves y el martes me quedaba en Madrid. Yo sabía que había ocurrido lo del Tribunal Supremo y que faltaba la sentencia. Grabamos el lunes y el martes por la mañana estuve en Madrid y volví a eso de las tres de la tarde al hotel y me escribe Orestes: “que nos quitan el programa”. Yo dije “cómo que nos quitan el programa, quién nos lo quita” y ya me mandó el enlace de la noticia. Fue muy raro porque luego al día siguiente grabamos, teníamos la esperanza de que se arreglara el problema o que las negociaciones estuvieran avanzadas pero finalmente no se pudo y fue bastante jodido.

Era un programa tan afianzado, el Rosco era lo más visto de la televisión española… Había incluso columnas en los periódicos de los periodistas diciendo: “esto para mí era parte de mi vida”, no se que… Ahí me dí cuenta de toda la gente que veía el concurso porque es algo de lo que tampoco eres consciente, eran millones de personas.

Siempre le habéis dejado un buen colchón de audiencia a Pedro Piqueras y ahora que estáis grabando en Mediaset, en Fuencarral, ¿has podido conocerle?

R.C.: No le he visto nunca porque nosotros grabamos por la mañana y yo creo que él irá por la tarde. A la que he visto mucho por allí es a Carme Chaparro, a Sonsoles Ónega, Marta Flich… Los de Telecinco son muy listos porque ahora hacen que ‘El Tirón’ acabe a las nueve y diez o por ahí para que el único informativo que el espectador pueda ver desde el principio sea el de Piqueras y yo creo que ahora ha vuelto a recuperar un poco de audiencia.

¿Jordi Hurtado o Christian Gálvez?

R.C.: Yo me quedo con Christian sobre todo por un detalle que tuvo la primera vez que fui a ‘Pasapalabra’. Cuando nos íbamos en el coche que te lleva a la estación de tren, de repente llega Christian Gálvez corriendo detrás del coche, lo paran y dice Christian “es que no me he despedido tío, venga, hasta luego” y yo había ido un solo día, ya ahí se ganó mi corazón. Luego con el tiempo nos hemos hecho medio amigos, evidentemente solo nos vemos cuando vamos a grabar pero también he podido presentar uno de sus libros. Vendrá a presentar su nueva novela aquí en Sevilla, se la voy a presentar yo también y es un tío muy muy cercano.

Jordi Hurtado nunca ha tenido un mal detalle pero es un poquito más distante también porque lleva muchos más años. Jordi se preocupa sobre todo de que estés a gusto en plató pero lo de Christian va más allá. Me ha llegado a regalar libros, ha tenido muy buenos detalles conmigo. Lo que más me gusta de Christian es que es una persona que rompe esquemas, porque mezcla dos mundos que a mucha gente le rechinan pero me gusta eso. Yo he vivido eso en el instituto, hay muchos chavales que piensan que la lectura no va con ellos porque les gusta el fútbol o los videojuegos. A mí me ha encantado jugar a los videojuegos, me gusta el fútbol y me ha gustado leer, yo siempre he insistido en que hay que derribar muchas barreras dentro de la cultura, entre alta y baja cultura, ese tipo de tonterías y Christian lo ha hecho.

«Lo que más me gusta de Christian es que es una persona que rompe esquemas, porque mezcla dos mundos que a mucha gente le rechinan pero me gusta eso»

¿No crees, con las audiencias que les dais, que deberían de poneros un cuadro a los concursantes de ‘Pasapalabra’ y ‘El Tirón’ en el ‘Paseo de la fama’ que tienen allí en Mediaset?

R.C.: Estaría curioso. Menos mal que no los han puesto porque se han ahorrado el traslado de los cuadros a la sede de Atresmedia. El reconocimiento lo tienes porque te vuelven a llamar, no les pido nada.

¿Qué sentiste al pisar por primera vez el plató de ‘Sálvame’?

R.C.: Me sorprendí muy positivamente. En el primer programa de ‘El Tirón’ entramos en directo un minuto pero estuvimos allí cinco o diez minutos esperando a que empezara ‘Sálvame’. La verdad es que fue una experiencia muy positiva en cuanto a que me pareció muy entretenida la manera en la que se hacía el programa: el director pegando voces, el público entregado… Juegan mucho con los códigos y ritmos de la televisión, pese a que a mí el contenido no me parece interesante, es muy divertido si entras en el juego y creo que los que lo hacen son unos profesionales. Algo que pensaba que iba a ser un poco lamentable me pareció al final muy provechoso y me gustó porque, hablando de romper esquemas, me rompió un poco ese esquema de que aquello era una tontería y no tenía mérito.

¿Cómo vivís esas rivalidades que soléis tener en estos concursos, antes con Orestes y ahora con David Leo?

R.C.: Lo das por hecho, porque cuando llevas tanto tiempo con alguien ya das por hecho que lo vas a seguir viendo… Está el pique sano de decir “a ver si gano yo hoy”, es muy entretenido porque no sabes lo que va a pasar, entonces lo disfrutas. Cuando tienes a alguien que es parecido a ti, por un lado estás acojonado porque piensas que te puedes ir en cualquier momento, pero por otro lado lo disfrutas por eso, porque tu victoria vale más. De hecho me acuerdo que en ‘Saber y Ganar’ estuvimos una temporada David Leo, Ana Blanco y yo y cada programa iba uno a “El reto”, aquello fue brutal. Fue gracioso porque se eliminaron Ana y David y pensé “ea, ya me voy a quedar…” y entraron dos personas nuevas y me elimine yo. Fue muy entretenido y se agradece cuando tienes estos duelos.

Además de todo el bagaje cultural que has ido adquiriendo a lo largo de los años, ¿has llegado a prepararte a propósito para un concurso?

R.C.: Solo para ‘Pasapalabra’. La última vez que fui estuve tres meses sin ir a trabajar estudiando palabras raras y viendo muchos “roscos” para coger soltura en las definiciones más comunes. A fin de cuentas, el nivel de “El Rosco” iba aumentando con la preparación de los concursantes, tú ves los primeros botes y son “roscos” que cualquiera haría hoy, sin desmerecer a la época, porque hoy va la gente mucho más preparada. En los últimos programas preguntaban auténticas absurdeces…

Para ‘Saber y Ganar’ lo único que te podías preparar era, evidentemente ver muchos programas para pillar la tónica de las pruebas, y luego “La calculadora” que son cuentas y cuentas. ‘Saber y Ganar’ en ese sentido es más parecido a ‘El Tirón’ porque es cultura general, un día lo haces fenomenal y otro día lo haces lamentable pero es así porque tiras más de disco duro.

Entonces, ¿dirías que te gusta más ese formato en el que no sabes qué te van a preguntar o el de ‘Pasapalabra’ en el que más o menos sabías a qué te enfrentabas?

R.C.: ‘Pasapalabra’ a su manera era un reto. La prueba de “El Rosco” era perfecta en la que sabías que entre 20 y 22 respuestas las podías sacar y luego tres preguntas eran muy complicadas y estaba la emoción de decir: ¿sabré alguna de las tres? Pero luego en ‘Saber y Ganar’ y ‘El Tirón’ se tocan más contenidos y en ese sentido es más gratificante para demostrar lo que uno sabe. ‘Pasapalabra’ a fin de cuentas eran palabras y luego cosas que tú te habías estudiado entonces era más como unas oposiciones. También disfrutabas más cuando te salía bien “El Rosco”.

Como ya sabías digamos, a lo que te enfrentabas, ‘Pasapalabra’ permitía más estrategia…

R.C.: Por supuesto, llevaba tanto años la prueba (“El Rosco”) que también estaba el juego de ver como jugaba la gente, dejar pasar el tiempo… Yo por ejemplo dejaba pasar el tiempo cuando no me sabía más para que el otro no tuviera tanta oportunidad de rebotar, estaba el que intentaba hacer creer al otro que se sabía unas cuantas para que el otro se arriesgara a fallar, estaba guapísimo.

Recientemente ha vuelto ‘¿Quién quiere ser millonario?’ a Antena 3 con grandes datos de audiencia, ¿te gustaría participar?

R.C.: Me encantaría, de hecho yo fui el comodín de la llamada de mi hermano. Lo que pasa es que mi hermano falló la prueba inicial en la que se elegía el orden el que vas a concursar, no hubo manera. Me encantaría ir ahí porque me parece que es uno de los clásicos de la televisión que yo veía de pequeño. Me haría mucho ilusión ir, lo ves desde casa ves que respondes y dices “me cago en la leche, podría ganar mucho dinero”. Hay detalles que me encantan como el hecho de que cuanto más avanzas en las preguntas, más oscuro se vuelve el plató y notas más presión en el ambiente, está muy bien hecho.

Hace unos meses decidiste poner privada tu cuenta de Twitter, ¿te da respeto estar tan expuesto mediaticamente?

R.C.: Sí, creo que un poco. Le he vuelto a quitar “el candado” porque también uso Twitter para reivindicar ciertas cosas de librerías por ejemplo y no se puede retuitear con “el candado”, hay que tener mucho cuidado con las redes sociales. Al principio, cuando empecé a ser una persona conocida, no sabes gestionar toda ese gente que te escribe y tienes que tener cuidado, bajan tus barreras. Hay gente que primero, no conocen realmente a nadie y segundo, que se creen que eres su amigo o que tú estás enamorado de ellos y se creen cosas que no son… Es verdad que hubo un momento en el que dije “se acabó, pongo el candado porque no soporto a los dos o tres que son los que estropean todo”.

Pero al final dices mira, es más sano aprender a bloquear y a ponerle límites a la gente que ponerte como una especie de fortaleza en la que nadie pueda llegar a ti. A fin de cuentas, eres libre de usar la red como quieras y si quieres dejar de usarla pues para eso mejor quítate la cuenta, al menos en mi situación. Es verdad que hay gente a la que acosan realmente y que entiendo que su única manera de disfrutar de las redes sea con “candado”. Es una especie de proceso de aprendizaje para usar las redes y aquí (en la librería ‘Caótica’) hay algunos días que estoy de cara al público y otros que no porque… a veces se genera cierto desgaste de que te pregunten siempre lo mismo.

Yo sé que todo el mundo que viene lo hace con todo el cariño del mundo pero hay veces que voy por la calle y voy a lo mío porque necesitas también desconectar. Necesitas tus momentos y hay gente que se molesta y lo entiendo pero bueno, tienes que aprender a vivir con eso. Por supuesto mi versión de la fama es homeopática comparada con la de Messi por ejemplo, yo no tengo nada de qué quejarme en el fondo.

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