Crítica ‘Las noches de Tefía’: una atrevida bajada a los infiernos del franquismo más duro

ATRESplayer Premium estrena este 25 de junio los primeros episodios de 'Las noches de Tefía', su nueva apuesta, con Patrick Criado como protagonista.

Las noches de Tefía
Fotograma de Las noches de Tefía | ATRESplayer PREMIUM

ATRESplayer PREMIUM está siendo una de las plataformas de streaming más atrevidas a la hora de abordar ciertos temas incómodos y polémicos. Ahí tenemos ‘Veneno‘, ‘Cristo y Rey‘, o incluso ‘La Ruta. Sí, está el gran problema de que solo apuesta por cierto tipo de tramas en su canal de pago, en vez de hacerlo en abierto. Estrenar ‘Las noches de Tefía’ en abierto habría sido un acierto, un paso adelante necesario. Pero no ha llegado a ese punto, y es lo que sorprende. Esperamos que llegue ese momento tarde o temprano.

Pese a ello, la plataforma nos ha regalado una serie, de la mano de Buendía Estudios, valiente y certera. Necesaria y, cómo no, dura de ver en algunos momentos. Porque relatar historias de campos de concentración para homosexuales en el franquismo es un tema espinoso, y también muy complejo. La serie creada por Miguel del Arco, uno de los dramaturgos más reconocidos de nuestro país, se atreve con todo. Y aunque no acierta siempre, trata de arriesgar y, por supuesto, denunciar.

Uno de los puntos fuertes es su reparto. Con un Patrick Criado omnipresente, la serie también cuenta con Marcos Ruiz (Aimar), Miquel Fernández, Raúl Prieto (Boncho), Javier Ruesga (La Sissi), Luifer Rodríguez (La Pinito) y Jorge Usón (Conde Fénix), como otros de los presos.

También están presentes Israel Elejalde (Don Anselmo), Roberto Álamo (La Viga), Mingo Ávila (La Rata), José Luis García Pérez (El Andaluz), Carolina Yuste (Nisa), el veterano Jorge Perugorría como un Aimar ya mayor, en la actualidad, y Ana Wagener (Agueda), como su exmujer y madre de sus hijos.

¿De qué va ‘Las noches de Tefía’?

Entre 1954 y 1966 existió, en un paraje desértico de Fuerteventura, un campo de concentración franquista conocido con el eufemístico nombre de Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, uno de tantos lugares donde el régimen enviaba a los condenados por la Ley de vagos y maleantes que, a partir del 54, fue implementada para incluir también a los homosexuales. En plena dictadura, los presos sobreviven día tras día al demoledor contexto que les rodea, aunque para lograrlo han recurrido a un truco imaginario: para huir de Tefía, al menos en sus mentes, han fundado el Tindaya, un music hall en el que pueden ser ellos mismos sin ningún peligro.

Una tragedia en tres tiempos

‘Las noches de Tefía’ comienza con un estilo teatral más performativo, muestra del estilo tan marcado de su director y creador. Es verdad que es una decisión extraña, y que puede descuadrar al espectador que se acerque por curiosidad a la serie. Por suerte, es una escena que dura unos pocos minutos hasta meternos de lleno en la actualidad. La historia presente de Aimar, el protagonista, que tiene lugar en 2004. Un personaje que tiene heridas emocionales visibles, y poco a poco, a lo largo de los 6 episodios de 50 minutos cada uno, podremos descubrir cuáles son.

Porque uno de los aciertos de ‘Las noches de Tefía’ es abordar los dramas de sus personajes en tres tiempos muy marcadas. Tenemos el presente, en 2004, con una paleta de color más apagada y grisácea. Ese es el drama actual, en el que se encuentran los protagonistas después de haber pasado un infierno, literalmente. Tenemos el pasado, en los años 60, en un pulcro blanco y negro, en el que conocemos el pasado de los personajes, y su paso por el campo de concentración de Tefía, llamado Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía. Allí enviaban a los presos por la Ley de Vagos y Maleantes que sí, incluía a los homosexuales. ¡Y ojo! ¡No fue derogada hasta 1995!

Las noches de Tefía. / ATRESplayer PREMIUM

Y el último punto temporal es el Tindaya, una ensoñación de los presos. Un cabaret en el que ser tú mismo, con actuaciones musicales a todo color, a toda música, a toda lentejuela. Un paraíso onírico al que escapar de las tragedias continuas en Tefía, a su desgarradora vida, con abusos, trabajo incesante, violaciones y un calor implacable que saca lo peor de cada uno.

¿Drama necesario?

Pese a que solo hayamos podido ver los dos primeros episodios, podemos ver que ‘Las noches de Tefía’ son una auténtica tragedia. ¡Cómo para no serlo! Aquellos años fueron muy duros para todas aquellas personas que se salían de la norma que marcaban las autoridades. Es verdad que la serie hay veces que se pasa de explícita y usa ciertos recursos demasiado manidos y desagradables. La división en diferentes puntos temporales ayuda a aligerar la carga. Sobre todo con las noches en el Tindaya.

El problema es que es un contraste demasiado brusco en algunos momentos. Y no siempre funciona, sobre todo por lo moderno de los números musicales. Habría estado bien hacerlos más acordes a la época en la que transcurre la serie, y hay veces que parecen querer modernizarlos demasiado, aunque no haga falta.

De todos modos, ‘Las noches de Tefía’ juega con eso. Juega sus cartas de serie de denuncia, porque estas historias, hace algunos años, nadie se atrevía a contarlas. Poco a poco, el tapón que lo impedía ha empezado a moverse, permitiendo nuevas voces tan necesarias. Porque una sociedad que no conoce su pasado, está condenada a repetirlo.

Un reparto… con polémica

Pero claro, esas nuevas voces tienen que ir acordes con el equipo que trata de llevarlas a buen puerto. Patrick Criado es la gran estrella de la serie. Aunque peca de sobreactuación, defiende su personaje con garra y con ganas, convirtiéndose en el gran protagonista en cada escena en la que está presente. Marcos Ruiz, que interpreta a Airam, también tiene sus momentos para brillar.

Patrick Criado en ‘Las noches de Tefía’. / ATRESplayer PREMIUM

Aunque lo que preocupa es que, habiendo una mujer trans entre los presos, sea interpretada por un hombre cis. No es que nos queramos pasar de wokes o como acusarán los críticos más conservadores a esta apreciación. Pero estamos en 2023. Habiendo el paro tan increíblemente elevado entre las mujeres trans, y habiendo una serie llamada ‘Veneno’ en ATRESplayer… ¿no debería haber sido interpretado ese papel por una mujer trans? Javier Ruesga está impecable en su actuación, pero el debate está sobre la mesa.

En definitiva, ‘Las noches de Tefía’, pese a sus fallos, es una serie elegante, intensa, atrevida, y quizá sea de lo mejor que nos ha entregado la plataforma.

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