Este actor de ‘El caso Asunta’ sobrecoge con su revelación: «La encontraron a 100 metros de mi casa»

Hablamos en exclusiva con Javier Gutiérrez, María León y Carlos Blanco, protagonistas de la serie de Netflix 'El caso Asunta', que recrea el crimen de Asunta Basterra

María León, Javier Gutiérrez y Carlos Blanco, protagonistas de 'El Caso Asunta'

La serie ‘El Caso Asunta‘, producida por Bambú Producciones (‘Las chicas del cable’, ‘Fariña’, ‘Velvet’…) llega a Netflix con muchas expectativas sobre sí misma, no solo por lo mediático que fue este crimen en su día, sino después de que Candela Peña y Tristán Ulloa confesaran en una entrevista con El Televisero lo duro que había sido caracterizarse de Rosario Porto y Alfonso Basterra, llegando incluso a «vomitar por las esquinas», en el caso de la actriz.

Y es que solo hay que ver las primeras imágenes de la ficción para comprobar que este proyecto busca acercarse lo máximo a la realidad de lo sucedido, «sin ánimo de hacer justicia ni venganza», tal y como declara Javier Gutiérrez en esta entrevista exclusiva con El Televisero. El actor de ‘El caso Asunta’ reflexiona junto a María León y Carlos Blanco sobre lo aprendido de esta historia, llegando a confesar este último que aceptó el proyecto sin pensar, y desvela que «Asunta fue hallada muerta a 100 metros de donde vivía».

ENTREVISTA A JAVIER GUTIÉRREZ, MARÍA LEÓN Y CARLOS BLANCO, DE ‘EL CASO ASUNTA’

¿Con esta serie se busca hacer justicia a Asunta?

JAVIER – Ni justicia ni venganza. No nos corresponde a nosotros ponernos en ese papel.

MARÍA – Por suerte.

JAVIER – No, no, claro. Nosotros somos meros vehículos, como intérpretes, para contar una historia, y el objetivo, entiendo, de este proyecto es abrir diferentes puertas, diferentes lecturas para que el espectador intente comprender qué es lo que pudo pasar, que a día de hoy yo creo que ese es el objetivo, como sociedad. Y por eso nos atrae tanto un caso como este, porque queremos tener respuestas a algo que se escapa al raciocinio. Pero, en ningún caso, ser.

CARLOS- Queremos encarnar lo mejor posible lo que te encomiendan y ya está.

¿El saber la verdad de lo que sucedió no puede entenderse como un homenaje a Asunta?

JAVIER – Es que no creo que sea nuestro trabajo juzgar, es encarnar, es interpretar, es ayudar a contar la historia, pero en ningún caso nos podemos erigir en jueces absolutamente, pero ni en este proyecto ni en esta serie.

MARÍA – Iría a en contra completamente del trabajo. Nos dedicamos a contar historias y creo que tener la oportunidad de poder contar esta historia es ponerla para que el espectador tenga su propia opinión, es la labor principal de nosotros como actores y creo que de la serie, de intentar comprender cómo puede llegar el ser humano a lugares tan complejos, pero en tal caso, empatizar con la vida en este momento, en este caso, y con lo terrorífico de esta historia. La comprensión yo creo que sería el objetivo, pero como bien ha dicho Javi, eso es algo muy complejo y que, por suerte, no tiene nada que ver con lo que está de nuestra mano.

¿Os costó aceptar el proyecto sabiendo el trasfondo de la historia?

CARLOS – Hombre, a mí me pillaba a 100 metros de casa, literalmente. La niña aparece a 100 metros, a 100 metros de donde yo vivía. Cuando me lo ofrecieron, me tiré de cabeza.

MARÍA – Me pareció súper interesante el poder interpretar un personaje como Cristina, no solo por contar todo lo que está friccionado en el personaje de Cristina, que es una mujer independiente, que ha desarrollado completamente su profesión, que ha apostado por su profesión, que vive fuera de su tierra, que ha encontrado el amor y que quiere ser madre, sino también por la oportunidad de encontrar a alguien que respeta mucho tanto su profesión como que quiere encontrar realmente respuestas de cómo funciona el ser humano y comprender cómo puede llegar alguien a hacer eso, acompañarlo e intentar atajar este tipo de conflictos y comprenderlo para poder frenarlo en otras ocasiones o, por lo menos, poder verlo con antelación. Es dificilísimo, pero alguien que se dedica a este tipo de trabajo es interesante. Y como espectadora, me parece que el personaje de Cristina también es importante, me parecía interesante, porque creo que tiene un ojo muy cercano al espectador. Me gustaba mucho la idea de poder ser parte de ese pueblo que tuvo toda esa dualidad y esa incomprensión ante este caso, y que ella sí que tuvo la oportunidad de vivirlo un poco más cercano.

¿Os impactaba interactuar con Candela y Tristán metidos en sus papeles?

MARÍA – Sí. Y mira que es verdad que son actores, y a cada maestrillo con su librillo. Hay actores que no salen del personaje y han sido compañeros con los que hemos podido comentar tranquilamente el trabajo sin necesidad de tener que estar constantemente hablándolo. Pero sí que es verdad que a la hora de dar acción y de contar ellos, esos personajes han estado tan en su entraña que nosotros nos hemos conseguido, y digo nosotros, creo que estáis de acuerdo, sorprender, en ese momento con los personajes. Han sido personajes que han estado muy vivos. Y eso ha hecho también que nosotros podamos sorprendernos de nuestros personajes y que esté igual de vivo en el set, creo que es función del director.

JAVIER – La capacidad de riesgo que tienen de implicación a nivel personal, porque es un trabajo de muchos meses y profesional, es muy llamativa. Sorprendía, le va a sorprender a los espectadores, obviamente, pero incluso a nosotros que habíamos ensayado y conocemos la historia, diálogos, escenas… a mí por lo menos me ayudó muchísimo a meterme mucho más a fondo en el papel y en la historia, porque tener a compañeros que te colocan a ese nivel, hacen que el resto también nos exigimos lo mejor de nosotros mismos.

CARLOS – Bueno, me apetecía varias veces estrangular a tu personaje. Que me dio varias desgracias estrangular al juez (risas).

¿Qué es lo que más os ha sorprendido a nivel personal de esta historia?

JAVIER – Lo que le sorprende a todo el mundo, a todo el público y a la sociedad. ¿Por qué? La gran pregunta es, y a día de hoy sigue sin responder, es por qué una familia, una familia modélica, además, arraigada en la sociedad, con poder adquisitivo alto, que de repente trae a una niña de fuera para criarla, puede hacer algo tan horroroso. Y esa es la gran pregunta. Y yo creo que el objetivo de la serie, en definitiva, es eso, lanzar preguntas al espectador para que cada cual saque sus propias conclusiones acerca de lo que pudo ocurrir.

CARLOS – Yo he llegado a la conclusión de, que ya lo sospechaba, pero que cualquiera, en un momento dado, puede hacer cualquier cosa. Cualquiera, sin excepción.

MARÍA – Yo saco que los verdugos no son verdugos de nacimiento, antes han sido víctimas. Hay una enfermedad detrás de todo esto que puede llegar el ser humano a tocar fibras muy complejas y que tenemos que cuidarnos mucho porque el ser humano tiene mucho poder para bien y para mal.

JAVIER – Que el ser humano es capaz de lo mejor y lo peor, y que más cerca de lo que suponemos está el horror. Y el horror a veces está dentro de uno mismo, que es capaz, como decía bien Carlos, en situaciones límites de llegar a hacer cosas inconcebibles.

CARLOS – Cualquier cosa.

MARÍA – Y que el miedo no es una herramienta buena y el miedo ayuda a que podamos llegar a cometer cosas terribles, claro.

¿Qué pensarían los protagonistas reales de la tragedia si viesen esta serie?

MARÍA – Mucho dolor, supongo.

CARLOS – Él la verá, imagino.

JAVIER – O no. Es muy delicado elucubrar acerca de lo que pueden llegar a pensar o porque han llegado a actuar así. Yo no me atrevo a nada.

CARLOS – Si cualquiera de nosotros nos pusiera una serie de nuestra vida, igual no estábamos de acuerdo, ¿no?

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