Crítica de ‘Élite historias breves: Patrick’: Una historia que se queda sin sustancia bañada con drogas y alcohol

Élite historias breves Patrick
Netflix

La tercera de las historias breves navideñas de ‘Élite’ es la más alocada y surrealista

‘Élite’ es una de las series españolas más vistas de Netflix, sin lugar a dudas. No solo en España sino internacionalmente. Su reparto de jóvenes promesas, guapos y exitosos, ha sido la fórmula perfecta para que la ficción se cuele siempre en el top10 de Netflix. La temporada 5 está de camino (llegará en 2022) pero mientras, tenemos una serie de historias breves con temática navideña para ir abriendo boca. Este pack de 3 historias diferentes empezó con Phillipe, Caye y Felipe, continuó con ‘Élite historias breves: Samuel Omar‘ y termina su andadura con ‘Élite historias breves: Patrick‘, la más floja de las tres.

Los tres fantasmas de Charles Dickens

Según la sinopsis oficial de Netflix, «el viaje de Patrick a una cabaña del bosque tiene consecuencias inesperadas y, sobre todo, trascendentales». Esa es la línea que resume lo que vamos a encontrarnos en los 3 episodios de poco más de 10 minutos cada uno que conforman esta nueva historia.

Patrick, interpretado por Manu Ríos, quiere dejar atrás la fiesta, las drogas y el alcohol, y decide recluirse en una cabaña solitaria en Navidad. El problema es que no va a estar sola: en la cabaña de enfrente hay una fiesta de esas que tanto le gustan, y tres chicos deciden que, ya que Patrick no quiere participar… ¿por qué no llevar la fiesta a su cabaña?

Ese es el punto de partida sobre el que se vertebra la historia, muy simple y sin sustancia. La interpretación de Manu Ríos no ayuda, ya que demuestra que no es actor. La complejidad de los personajes brilla por su ausencia y el guion va dando tumbos sin una intención clara. Debido al consumo excesivo de drogas, Patrick comienza a tener visiones, cada una de ellas presentadas por uno de los tres chicos que acaba de conocer. Es decir, todo funciona como ‘Cuento de Navidad’ de Dickens: pasado, presente y futuro.

El problema principal es que no hay conflicto durante toda la historia, y en vez de centrarse en esa nueva vida que intenta llevar Patrick, introduce las visiones que no acaban de funcionar. Los nuevos personajes tienen cero personalidad y hacen muy difícil que nos identifiquemos con algo de lo que ocurre. Donde mejor funcionaba la primera de las historias, la de Phillipe, Caye y Felipe, que era en construir un poco, ‘Élite historias breves: Patrick’ desarrolla todo con pereza.

El apartado técnico es perfecto, al igual que la ambientación. En eso se nota mucho la mano de Netflix. Pero, al final, es una historia que se queda sin sustancia y que no aporta nada al lore de ‘Élite’.

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