Arnau París, tras ganar ‘MasterChef 9’: «Yo me quería cargar a todos y se lo decía a la cara»

Entrevistamos a Arnau, un día después de convertirse en el ganador de la novena edición de ‘MasterChef’.

Arnau París se convirtió el pasado martes, 13 de julio en el ganador de la novena edición de MasterChef‘. Este joven comercial, que culminó su sueño de ser cocinero tras su paso por los fogones, logra un premio en metálico de 100.000 euros, la publicación de su propio libro de recetas y un máster en Cocina, Técnica y Producto impartido por la Basque Culinary Center.

El catalán de 32 años hace balance sobre su trayectoria en el talent culinario y sus planes de futuro en esta entrevista exclusiva en la que además nos habla de algunos de los momentos más polémicos de esta edición con Ofelia como protagonista.

¿Cómo te sientes tras haber sido el ganador?

Es un sueño cumplido. Es díficil definirlo con palabras. ‘MasterChef’ ha supuesto un antes y un después.

¿Qué balance haces de tu paso por el programa?

Es muy positivo, al final participar en ‘MasterChef’ me ha hecho poder conseguir lo que yo quería que era poder dedicarme a la gastronomía.

¿Cuál crees que ha podido ser uno de los puntos débiles en el programa?

Yo creo que el desgaste psicológico, que es un punto débil y fuerte a la vez. Pero el hecho de pasar tanto por el foso y la eliminación hizo que al principio me viniera abajo porque en un traspiés me podía ir a la calle y eso me hundió. Pero a partir del programa 6 cogí mucha fuerza para afrontar todos los fosos y todo lo que se me pusiera por delante.

Hablando de los fosos, has sido el concursante que más fosos se ha comido junto con María, pero se te ha visto bastante seguro en todos los cocinados. ¿Eres tan tranquilo como se ha visto por TV?

Al final cuando te ponen contra las cuerdas yo saco mi templanza y poder sacar en el tiempo que te dan el mejor plato del mundo. Y si es verdad que he sufrido mucho pero también creo que es lo que me ha ayudado a llegar hasta donde he llegado.

¿Hay algo de lo que te arrepientas de tu paso por el programa, algún plato que te quedaras con ganas de haber hecho mejor, alguna contestación que hayas podido dar a los jueces o a tus compañeros?

Bueno de lo único que me arrepiento es de haber dejado la olla con el aceite en el suelo.

¿Cómo viviste aquel momento? ¿Qué sentiste al ver la que habías liado?

Me sentí muy mal. Al final es una cagada tuya que además afecta a otros compañeros. Me sabe mal porque por dejar eso ahí, Toni tuvo que abandonar el cocinado porque se quemó el pie, María se quemó el brazo, Meri el cuello…

¿Cuáles crees que han sido las claves para haber sido finalmente el ganador de ‘MasterChef 9’?

El caer y saber levantarme, el saber reaccionar. Tu haces un cocinado malo y te vienes abajo pero al final el saber levantarte y estar curtido en cocinados te hace estar más tranquilo.

‘MasterChef’ es un programa en el que se suelen generar conflictos pero tu te has mantenido al margen, ¿cómo lo has conseguido? ¿Prefieres mantenerte en perfil bajo?

Yo fui a ‘MasterChef’ a cocinar, no a pelearme con la gente. Yo intento cuestionar los problemas, hablar con la gente de lo que no me gusta para intentar buscar una solución. Mi forma de ser es que si el problema va conmigo me siento y lo soluciono y si el problema no va conmigo me olvido y me centro en lo mío.

Pese a ello sí que has mostrado tener gran rivalidad con eso de la «black-list», ¿eres tan competitivo?

Yo a ‘MasterChef’ no fui a pasar el rato, fui a ganar. Eso hay que tenerlo claro, yo fui al programa para cambiar mi vida porque hay un premio en metálico, hay el poder publicar un libro y hay un Máster en la Basque Cullinary Center. En la vida todo es estrategia, yo tenía la mía pero era una estrategia variante. ‘MasterChef’ es un programa que te pone contra las cuerdas, que te cambia mucho y eso es lo que yo he intentado hacer.

Se ha hablado mucho de esa black list, ¿Quiénes eran tus grandes rivales a batir?

Yo me quería cargar a todos y se lo decía a la cara. Al final la black list no deja de ser que te lo tienes que currar, aprovechar las oportunidades y sacarte brillo. Tú sabes que en una prueba de repostería habrá gente que lo hará mejor o peor o que en una prueba de caza habrá unos que lo hagan bien y otros no. Y tú sabes que si vas al foso con según quién tienes que aprovechar para adaptarte y sacar tus ventajas frente a los rivales. Pero yo me quería cargar a todos.

Lo que sí se vio que te molestó fue la llegada de Jose, el cardiólogo, ¿temías que pudiera hacerte sombra?

Bueno la cosa es que estás en un programa encerrado durante 24 horas y durante seis semanas y te encuentras que llega un tío nuevo, que viene fresco, que ha podido practicar el platazo con el que entró, que ha tenido tiempo para pensar mil historias y tu estás quemado, desgastado física y mentalmente. Esto es como si tu estás corriendo una maratón y en el kilómetro 20 sale un tío del metro pues no hace gracia. Y oye no le culpo, que el pobre entró después por el tema covid, pero la realidad es que entraba fresco. Pero a José le aprecio mucho, hablamos a menudo pero oye, tú vienes fresco, yo no, ojalá te vayas (risas).

Ofelia ha sido gran protagonista de esta edición sacando de quicio a todos, incluso tu en algún programa te desesperaste con ella. ¿Cómo es la relación con ella? ¿Es tan intensa como se ve por la TV?

Ofelia es tan intesa como se la ve y de hecho yo con ella he tenido momentos de no soportarnos. Yo la decía Ofelia hoy no quiero saber nada de ti, basta ya. Tú tienes que conocerte a ti, conocer a los demás y saber dónde está el límite. Entonces yo la decía Ofelia ya no puedo más contigo, nos vamos cada uno por nuestro lado y mañana será otro día. Se trata de afrontar las cosas y gestionar los problemas. Hoy dejamos de hablar pero mañana nos tomamos un café y somos amigos.

Una de las cosas que no se ven de ‘MasterChef’ es la convivencia que tenéis entre vosotros durante todo el programa, ¿Cómo has llevado el estar encerrado con tus compañeros y estar lejos de tu familia y amigos?

Se lleva mal. Tu entras en un programa que es un talent show y estás cien por cien volcado en la cocina y olvidándote del resto. Si tienes un día malo y Jordi te ha dado una mala valoración o te has peleado con alguien pues no te puedes ir a consolar con tu novia o a tomarte una birra con un amigo… Estar ahí dentro y pensando en cocina, en fosos, en rivales, es duro. Al final somos todos amigos pero somos rivales.

A lo largo de la edición, sobre todo al principio, Samantha quería juntarte con Jiaping a pesar de que tu tenías novia. ¿Cómo lo has llevado? ¿Qué opinas de esas carpetas que quieren generar desde el programa?

El salseo está bien y la verdad es que con Jiaping estábamos muy bien. Teníamos una relación bonita dentro de la casa y al final con ella conecté muy rápido y muy bien. Estudiábamos juntos, veíamos la tele juntos, hacíamos deporte juntos y conocer un poco la cultura china fue un gusto. Pero es que Samantha llegó a hablar de boda incluso y bueno tú te puedes llevar muy bien con mucha gente y eso no significa que te tengas que ir a la cama con todos.

Ahora que ha acabado el programa. ¿Qué relación tienes con tus compañeros? ¿Con quiénes te llevas mejor? ¿Tenéis un grupo de WhatsApp?

Tenemos unos cuantos grupos, pero los grupos de WhatsApp los carga el diablo. La gente que me interesa prefiero hablar y llamarla o verla. Me llevo muy bien con mucha gente, con María, con Jiaping, con Toni, con Meri, con Amelicious y la verdad es que yo creo que me llevo gente con la que me llevo bien y me aprecia. Esta es otra de las cosas positivas de ‘MasterChef’ que conoces gente y te llevas gente para tu vida.

Volviendo a la final, ¿por qué elegiste ese menú para la gran final volviendo a los orígenes? ¿Cómo lo configuraste y cómo te lo preparaste?

Lo que yo busco en un menú es sentirme identificado y entonces lo que hago es coger recetas que yo he visto en mi casa. Por ejemplo yo cada 15 días suelo comer coca de recapte, el mar y montaña es algo que me alucina el poder juntar carne y pescado. Y en el postre si hay algo que a mí me chifla es la crema catalana. Y entonces todo esto intenté darle mi punch, actualizarlo con lo que he aprendido en ‘MasterChef’ y buscar elaboraciones que me pudieran ayudar a crear el mejor menú.

¿En algún momento llegaste a verte como ganador del programa?

No, en ningún momento. Hasta que no te ves en el duelo final no lo ves. Yo cada foso y cada cocinado siempre pensaba que me iba yo y al final ese poco a poco es lo que me ha traído hasta aquí.

¿Si no hubieras ganado tú a quién te hubiera gustado ver como ganador?

Bueno si no gano yo habría ganado Meri (risas). Pero no siempre que me preguntaban yo decía que mi ganadora era María Tomelloso. El duelo con Meri fue precioso pero me habría encantado enfrentarme con María o incluso con Toni.

El mayor premio de este programa es el Máster en el Basque Cullinary Center pero además también ganas 100.000 euros, ¿tienes ya pensado que vas a hacer con el dinero?

Para mí el verdadero premio es el curso en la Basque Cullinary Center porque es un sitio muy díficil para entrar y es algo que no está disponible para cualquier amateur. Pero a partir de aquí pues lo que quiero es que el dinero me sirva para el proyecto gastronómico que tengo arrancado en la Masía de mi familia en Lleida que son unas jornadas donde la gente viene a cenar a nuestra masía, donde hacemos nuestro propio aceite. [El negocio de Arnau se llama Molí de la Vansa].

Una vez te formes, ¿qué planes a futuro lejano o más cercano tienes con respecto a la cocina?

Yo tengo claro que después del curso en la Basque quiero hacerme unas prácticas de cocina fuera de España. Quiero irme fuera y poder tocar otras cocinas internacionales.

Algo de lo que han bromeado mucho los jueces es la labia que tienes para vender los platos, ¿crees que es positivo tener labia para tener éxito en la gastronomía?

Bueno al final la labia te puede servir pero si solo tienes labia y no tienes un buen plato, tener labia no te sirve de nada. Entonces tienes que tener por un lado un buen producto y un buen plato y después labia para poder venderlo. Pero el uno sin el otro no sirven de nada.

Ahora que has probado el mundo de la TV, ¿le has cogido el gusanillo? ¿Te gustaría participar en algún otro reality o tener tu propio programa de cocina?

Me encantaría tener mi propio espacio de cocina en TV. Porque al final me gusta explicar las cosas, me gusta cocinar y creo que el mundo de la tele no se me da mal del todo. Así que bienvenido sea.

¿Cómo es el Arnau más personal que no hemos conocido en ‘MasterChef’?

Pues es un Arnau cercano, amigo de sus amigos, sincero, emocional y que le cuesta hacer cambios pero cuando los da no se arrepiente sobre todo si son para bien.

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