Este es el vicio coreano de Netflix que busca ser su nuevo ‘El juego del calamar’

'El Caballero Negro' promete ser la nueva gran serie coreana de Netflix, basada en uno de los webtoons más famosos de la actualidad.

El caballero negro
Imagen de la serie coreana 'El caballero negro'

Netflix es la plataforma que más ha apostado por las series coreanas desde hace años. Sobre todo, a raíz del éxito sin precedentes de ‘El juego del calamar‘. Aunque otras han querido apuntarse a la moda, como Disney Plus, o más recientemente el canal NOVA, nadie ha conseguido hacerle sombra aún a Netflix. Y es normal, porque tiene un catálogo impresionante, repleto de múltiples opciones. A estas se les acaba de unir una nueva combatiente:El Caballero Negro‘, que busca ser el nuevo vicio coreano para occidente. ¿Lo conseguirá? ¿O se quedará en el olvido como tantas otras que lo han intentado?

‘El Caballero Negro’ es una serie basada en el Webtoon ‘Delivery Knight. Creada por Cho Ui-seok, la historia salta 50 años en el futuro y nos muestra una sociedad distópica que lucha por sobrevivir en una Tierra contaminada. Sí, lo hemos visto muchas veces, pero esta serie se sustenta en una serie de giros y planteamientos que nos hacen seguir viéndola.

¿De qué va ‘El Caballero Negro’ (Netflix)?

Ambientada en el año 2071, el mundo ha sido diezmado por la contaminación tóxica del aire. Sólo un 1% de la población ha sobrevivido y ahora existe una estricta clase social. La gente rara vez sale de casa y, cuando lo hace, lleva máscaras de gas debido a la contaminación atmosférica. Los ciudadanos dependen en gran medida del servicio de reparto de paquetes para cubrir sus necesidades. Los repartidores, conocidos como caballeros, entregan los paquetes y también los protegen de los ladrones.

Un futuro distópico repleto de peligros

Protagonizada por Kim Woo-bin, uno de los actores más queridos de Corea, ‘El Caballero Negro’ empieza con un resumen de la situación de la Tierra tras el impacto de un meteorito. Este ha arrasado con el 99% de la población, y ha contaminado el aire hasta tal punto de que los humanos que quedan dependen de reservas de oxígeno limpio y puro de las que se encargan los repartidores, conocidos como caballeros. Esta es la premisa sobre la que se asienta la trama. O al menos, el comienzo de la serie. Porque son 6 capítulos en las que no dejan de suceder varios giros dramáticos.

De hecho, la serie de Netflix empieza con bastante lentitud, planteando varios dilemas, pero con un aire quizá demasiado cartoon. Ahí contrasta con ‘El Juego del Calamar’ que, aunque tardaba todo un episodio largo en arrancar, lo hacía desde una seriedad más sepulcral, con un misterio mejor trazado que en esta serie. Kim Woo-bin destaca como el repartido 5-8. Pero está acompañado por Esom, que interpreta a una intrigante Seol Ah. Y Song Seung-heon (al que podemos ver en ‘Saimdang‘), que da vida a Ryu Seok, el líder corporativista, déspota y villano.

Un buen nivel de producción

A diferencia de otras series coreanas, ‘El Caballero Negro’ ha tirado la casa por la ventana. No llega al nivel de producción de ‘Kingdom’, una de las series más caras de la historia del país, pero si que luce muchos de sus decorados. Recordemos que han grabado la serie en el desierto de Gobi. Aunque es verdad que el CGI no destaca en el buen sentido, con algunas escenas bastante mejorables. Pero efectos visuales aparte, la parte artística de estas series siempre destaca, y esta nueva historia de Netflix no es la excepción.

‘El Caballero Negro’, como en gran parte del audiovisual coreano, nos vuelve a plantear ese dilema de clases que tanto les gusta, y nos recuerda a otras obras como ‘Parásitos’. Cómo los estratos más bajos de la sociedad tienen que luchar para sobrevivir, mientras los que están más arriba tratan de hacerles la vida lo más difícil. Pero al final, siempre hay justicia poética, aunque se derrame mucha sangre por el camino, y esta nueva serie de Netflix es un claro ejemplo de ello.

En la mitad de temporada, debido a una serie de giros (quizá demasiado previsibles), la serie se convierte en otra cosa, y nos recuerda más a una especie de ‘Los juegos del hambre’, con los protagonistas luchando por su supervivencia.

Un Mad Max a la coreana

Toda la serie tiene un aire a Mad Max, el clásico de Mel Gibson y George Miller. Y se ve clara la inspiración, aunque mientras que en ‘Mad Max: Furia en la carretera’ todo estaba perfectamente coordinado y rodado, en ‘El Caballero Negro’ muchas veces se notan las costuras, dando una sensación de caos sin sentido. Por suerte, no siempre es así.

La serie tarda en llegar al punto que quiere (ese levantamiento contra el poder establecido). Cuando llega, como hemos dicho, cambia por completo, y sí que nos da lo que veníamos a buscar. El problema es lo que tarda en ir desde ese punto A al punto B. Si tienes un poco de paciencia, merece la pena darle una oportunidad.

«Sentí una inmensa felicidad mientras filmaba esta serie, y espero sinceramente que nuestros esfuerzos colectivos resuenen en los espectadores, y que ellos también disfruten cada momento, tal como lo hice yo”. Con esa frase, Kim Woo-bin presentó la serie. Y es verdad, se le nota disfrutar de su personaje, de su arco dramático. ‘El Caballero Negro’ tiene la intención, tiene la energía, tiene el cuerpo… pero le falta pulir unos cuantos elementos para ser la gran serie que esperábamos. Quizá si fuera más al grano desde el principio, la historia funcionaría mejor o, al menos, de manera diferente. Aun así, es interesante el dilema de clases que plantea, y nos da una muestra más de lo importante que es la producción coreana en la actualidad.

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